Texto base (Berajot 2:3)
Quien recita el Shemá y no lo hace de forma audible para sí mismo —ya sea porque lee en silencio o porque es sordo— cumple con su obligación.
Rabí Yosei dice: No cumple con su obligación.Quien recita el Shemá y no es lo suficientemente preciso en la enunciación de sus letras, Rabí Yosei dice: Cumplió con su obligación.
Rabí Yehuda dice: No cumple con su obligación.Quien recita el Shemá fuera de orden, es decir, no lee los versículos secuencialmente, no cumple con su obligación.
Quien recita y se equivoca, debe regresar al lugar del Shemá donde se equivocó.
I. Contexto general de la Mishná
El tratado Berajot, como mencionamos antes, trata sobre las leyes relativas a las bendiciones y oraciones.
En el capítulo 2, las mishnayot examinan las condiciones formales y espirituales necesarias para que la recitación del Shemá sea válida (yetziah yedei jovató — haber cumplido con la obligación).
Esta Mishná se centra en cómo debe recitarse, no en cuándo o por qué, introduciendo un análisis entre intención interior (kavaná) y expresión exterior (dibur).
VIDEO CLASE #010 EN ESPAÑOL
II. Estructura analítica de los cuatro casos
1. Recitación inaudible (no se escucha a sí mismo)
Debate:
- Taná Kamma (opinión anónima): Cumple con su obligación.
- Rabí Yosei: No cumple con su obligación.
Fundamento del debate:
El punto de discusión es el versículo “Shemá Israel” — “Oye, Israel” (Devarim 6:4).
La palabra Shemá (שמע) puede interpretarse como:
- “Escucha” literalmente, implicando que debe oírse con el oído.
- O “comprende / interioriza”, como una metáfora espiritual de atención y concentración.
🔹 Rabí Yosei sostiene una lectura literal: “Shemá” significa debe oírse, por tanto, si el individuo no se escucha a sí mismo —ni siquiera con un susurro—, no cumple con la mitzvá.
🔹 Los Sabios (Taná Kamma) interpretan “Shemá” como “entiende”, por tanto basta con pensar y articular aunque el sonido no sea audible externamente.
Implicancia halájica posterior:
El Rambam (Hiljot Keriat Shemá 2:8) y el Shulján Aruj (Oraj Jaim 62:3) dictaminan que es mejor escuchar las palabras, pero si no lo hace, igualmente cumple (como Taná Kamma).
Es un acto válido, pero no ideal (bediavad).
VIDEO CLASE #010 EN INGLÉS
2. Falta de precisión al pronunciar las letras
Debate:
- Rabí Yosei: Cumplió con su obligación.
- Rabí Yehuda: No cumplió con su obligación.
Ejemplo práctico:
Palabras como “Bekhol levavkha” (בכל לבבך) deben pronunciarse con claridad entre consonantes dobles.
El Shemá exige una enunciación precisa, porque la Torá usa expresiones que requieren concentración (“al corazón”, “estas palabras estarán en tu corazón”).
🔹 Rabí Yehuda insiste en la precisión fonética, porque la recitación del Shemá no es un pensamiento, sino un acto verbal de proclamación del monoteísmo.
La mitzvá, dice él, es “leer”, no “pensar”. Si las letras no se pronuncian correctamente, no se ha leído.
🔹 Rabí Yosei, más flexible, considera que la intención interior prevalece.
Si el sentido fue entendido, aunque la pronunciación sea imperfecta, cumple con la mitzvá.
Fuentes paralelas:
- Talmud Bavlí Berajot 15b desarrolla que debe distinguirse entre “ejad” y “adonai” correctamente, prolongando la “dalet” (ד).
- El Arizal y los cabalistas ven en cada letra del Shemá una energía espiritual específica: pronunciar bien equivale a “crear” las letras en los mundos espirituales.
3. Recitar el Shemá fuera de orden
Aquí no hay debate.
Todos los sabios coinciden: no cumple con su obligación.
Esto se basa en el principio:
“Vehayu hadevarim haele asher anojí metzaveja hayom al levaveja”
— “Estas palabras estarán sobre tu corazón” (Deut. 6:6).
El término “vehayu” (והיו, “y serán”) implica que deben ser dichas tal como están escritas, es decir, en orden secuencial.
Alterar el orden equivale a alterar el mensaje teológico.
El Shemá no es una meditación libre, sino una proclamación estructurada.
Aplicación práctica:
- Si alguien salta un versículo o cambia de lugar las frases, debe repetir desde el punto donde se equivocó.
- El Shulján Aruj (Oraj Jaim 64:1) codifica esta regla con precisión: el orden es esencial.
4. Si se equivoca, regresa al lugar del error
Este principio introduce el concepto de tikún (corrección) en la oración:
La palabra divina exige no improvisar.
El rezo, cuando es palabra revelada (devar Hashem), no admite fragmentación.
La obligación de volver “al lugar del error” no es punitiva, sino una pedagogía de conciencia: quien reza debe saber dónde está, qué dice y por qué lo dice.
La oración se convierte así en un ejercicio de atención (kavaná total).
III. Análisis conceptual: la tensión entre kavaná y dibur
| Concepto | Descripción | Representante |
|---|---|---|
| Kavaná (intención) | Enfocar la mente y el corazón en el significado del texto. | Rabí Yosei |
| Dibur (pronunciación) | Expresar verbalmente las palabras con precisión y orden. | Rabí Yehuda |
El Shemá se encuentra en el punto medio: requiere ambas cosas.
No basta con pensar (como en la meditación), ni basta con pronunciar (como en la lectura técnica).
La mitzvá busca la unidad de pensamiento, palabra y acción, reflejando el propio mensaje del Shemá (“Uno es Dios”).
IV. Lectura teológica
El Shemá Israel es el núcleo del monoteísmo bíblico.
Por eso, cada detalle formal —orden, sonido, pronunciación— se vuelve símbolo del orden divino del cosmos.
Decirlo correctamente es una forma de participar en el acto de la creación misma:
Así como Dios creó el mundo con palabras (“Y dijo Dios…”), el hombre re-crea su fe con palabras pronunciadas correctamente.
La audibilidad representa la conexión entre el pensamiento interior y el mundo exterior.
Taparse los ojos, como vimos en la Mishná anterior, busca concentración;
pero aquí la Mishná enfatiza que la fe debe expresarse, no solo sentirse.
V. Comentarios clásicos
🔹 Rashi (Berajot 15a):
Explica que “escucharse a sí mismo” es necesario solo lejatjilá (idealmente), no bediavad (a posteriori).
Sin embargo, si no se escuchó porque no movió los labios, no vale: la mitzvá es verbal, no mental.
🔹 Rambam (Mishné Torá, Hiljot Keriat Shemá 2:8–10):
Dictamina:
“Debe pronunciar las palabras con sus labios y escucharlas con sus oídos. Si no lo hace, cumplió con su obligación, aunque no de manera perfecta.”
Subraya que el orden es un requisito min haTorá (de la Torá), mientras que la audibilidad y precisión son midrabanán (rabínicas).
🔹 Tosafot (Berajot 15b):
Debate si un sordo que no puede oírse jamás puede cumplir.
Conclusión: sí puede, porque la mitzvá consiste en la lectura, no en la audición (similar al Taná Kamma).
VI. Dimensión espiritual (según la Kabalá)
- El Shemá es una unificación de mundos (yijudim).
- Cada palabra une planos: pensamiento (moaj), palabra (peh), y acción (yad).
- Si el orden o el sonido se altera, se rompe la “línea de flujo” espiritual entre los mundos superiores y el alma.
Según el Zohar (Parashat Vaetjanán 266b), quien pronuncia el Shemá sin concentración o con errores “rompe las letras de la fe” (otiyot haemuná).
El “volver al lugar del error” es una forma de rectificar esa ruptura.
VII. Conclusión general
| Aspecto | Opinión mayoritaria | Principio espiritual |
|---|---|---|
| Audibilidad | Deseable, pero no indispensable. | La palabra conecta el alma con la realidad. |
| Precisión | Importante, aunque con margen de error. | Las letras son canales de energía divina. |
| Orden | Obligatorio. | La Torá exige estructura y continuidad. |
| Corrección de errores | Debe volver al punto exacto. | Rectificación consciente. |
Síntesis teológica:
La Mishná Berajot 2:3 enseña que el Shemá no es un texto que se recita, sino un acto que se encarna.
Cada palabra, letra y sonido tienen peso.
Cumplir con la obligación no es solo una cuestión legal, sino una forma de afinar el alma para alinearla con el orden divino.
