Clase #015 VIDEO / Berajot 2.8 / No seas más papista que el Papa

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1) Texto base (hebreo y sentido)

Hebreo (Mishná):
«חָתָן אִם רָצָה לִקְרוֹת קְרִיאַת שְׁמַע לַיְלָה הָרִאשׁוֹן, קוֹרֵא. רַבָּן שִׁמְעוֹן בֶּן גַּמְלִיאֵל אוֹמֵר: לֹא כָל הָרוֹצֶה לִטֹּל אֶת הַשֵּׁם יִטֹּל.»
Traducción funcional:
«Respecto de recitar el Shemá en la primera noche de bodas: si un novio, aun estando exento, desea recitarlo, puede hacerlo. Rabán Shimón ben Gamliel dice: “No cualquiera que quiera asumir el nombre (la reputación) de ‘temeroso de Dios’ puede asumirlo”.»

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2) Contexto dentro del capítulo

En el mismo bloque mishnaico se relata que Rabán Gamliel recitó el Shemá la noche de su boda, pese a la exención del novio por su preocupación (terudah) por la consumación. Sus alumnos objetaron y él respondió que no quiso dejar de aceptar «el yugo del Reino de los Cielos» ni un instante. Este pasaje enmarca nuestra Mishná 2:8 y plantea la tensión entre exención y piadosa autoexigencia.

3) Marco talmúdico (Bavlí, tosefta, codificación)

  • Principio general: “Osek b’mitzvá patur min hamitzvá” — quien está ocupado en una mitzvá queda exento de otra. El Bavlí deriva la exención del chatán para Keriat Shemá y discute su alcance temporal (primeras noches).
  • Rambam (Hiljot Keriat Shemá 4): el chatán de virgen está exento hasta consumar por falta de concentración (ein da’ató penuyá).
  • Shulján Aruj, Oráj Jaím (marco de exentos): sistematiza quiénes están exentos de Shemá y Tefilá por estar ocupados en otras obligaciones; la exención del chatán se trata en esta línea general (ver OC capítulos sobre exentos/ocupados).

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4) Lectura conceptual de la Mishná

La Mishná presenta dos planos:

  1. Plano de la halajá objetiva: el chatán está exento — no se le exige Shemá la primera noche por la terudah. Si aun así quiere recitar, «puede».
  2. Plano de la yohará (afán de apariencia): R. Shimón b. Gamliel advierte que no todo el que quiere «tomar el Nombre» (proyectar piedad pública) debe hacerlo. La crítica apunta al riesgo de ostentación religiosa: transformar un acto piadoso opcional en una pose que, por contexto, resulta presuntuosa o impropia. Este motivo aparece en la literatura rabínica como yohará.

5) ¿Cómo se reconcilia con el ejemplo de Rabán Gamliel?

La misma sección menciona que Rabán Gamliel sí recitó el Shemá la noche de su boda. La tradición lo justifica por dos criterios que los comentaristas y codificadores toman como guía práctica:

  • Capacidad real de kavaná (concentración): si el chatán, pese a la preocupación, puede concentrarse auténticamente, su recitación no es vacía ni mecánica.
  • Ausencia de yohará: si no hay afán de “tomar el nombre” para ganar reputación, sino una intención sincera de kabalat ol maljut shamáyim (aceptar el yugo celestial), no incurriría en la crítica de RSBG.
    Este equilibrio es el que permite entender por qué a veces “puede” y a veces “no corresponde”.

6) Ejes halájicos que subyacen

  • Exención por ocupación en mitzvá: el jatán está mentalmente volcado a la mitzvá matrimonial (consumación), por eso queda exento de Shemá. La exención no “prohíbe” recitar, pero sí señala que no es exigible y que forzarlo puede vaciar la kavaná.
  • Kavaná en Shemá: Shemá requiere, al menos en su primer versículo, atención plena. Si la mente no está disponible, mejor no forzar.
  • Yohará: la Mishná alerta contra atajos para “ganar nombre”. Si el acto piadoso es performativo y no procede de demanda interior legítima, es reprobable.

7) Estado normativo clásico y práctica

  • Rambam: mantiene la exención hasta la consumación, por falta de mente disponible; no lo presenta como prohibición absoluta de recitar, sino como situación de exención fundada en la kavaná.
  • Shulján Aruj / OC (capítulos sobre exentos): consolida el principio de exención de quien está en una mitzvá; la casuística posterior (Ajaronim) discute alcances y casos.
  • Literatura contemporánea: se explica la exención del chatán como aplicación típica de osek b’mitzvá y se debaten cuánto dura (primera noche vs. primeras noches) y bajo qué condiciones hoy corresponde o no invocar la exención.

Nota práctica (panorama actual): En muchos entornos hoy el chatán recita el Shemá (y también el Shemá al hamitá) como cualquier noche, salvo que esté objetivamente impedido, apoyándose en que puede concentrarse y que no hay yohará si lo hace discretamente por devoción genuina. Donde la comunidad mantiene la exención, se la aplica con el mismo criterio: sin teatralizar “piedad” si no hay kavaná real. (Este punto varía por costumbre local; la base conceptual sigue siendo kavaná vs. yohará.) Yoatzot

8) Análisis filológico breve

  • «Litol et haShem» (לִטֹּל אֶת הַשֵּׁם): literalmente «tomar el Nombre»; en la fraseología rabínica alude a asumir un estatus reputacional de temeroso de Dios. RSBG advierte que semejante estatus no se “toma” performativamente.

9) Conclusión operativa

  • La Mishná 2:8 no invalida de plano la recitación del Shemá por un chatán; pone dos límites:
    (a) reconocer la exención objetiva por osek b’mitzvá (no hay obligación si no hay mente disponible), y
    (b) evitar la yohará (no “tomar el nombre” para exhibir piedad).
  • El ejemplo de Rabán Gamliel muestra que cuando hay kavaná real y ninguna ostentación, recitar puede ser apropiado; pero no es modelo universal para todo chatán y todo contexto.
Abel
Abelhttps://lamishna.com
Abel Flores es un periodista e investigador especializado -por más de 20 años- en la intersección entre la historia sagrada y los misterios metafísicos. Su trabajo profundiza en la Mishná, la Biblia y la Kabalá, explorando los códigos, contextos y dimensiones ocultas que conectan la tradición bíblica y rabínica con la evolución espiritual y filosófica del mundo. Combina rigor académico con una mirada crítica y analítica, revelando los vínculos entre teología, religión, poder y conocimiento ancestral.
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