“¿Quién es fuerte? Aquel que domina su impulso.”
“Ezehu gibor? Ha-kovesh et yitzró.”
(Pirkei Avot 4:1)
1. Identidad y época
Nombre y estatus
- Nombre completo: Shimón ben Zomá (שמעון בן זומא).
- Se lo cita casi siempre solo como “Ben Zomá”, sin el título “rabí”, porque murió joven y nunca recibió semijá (ordenación rabínica formal).
- Es un tanaita del primer tercio del siglo II d.C., generación inmediatamente posterior a la destrucción del Segundo Templo (año 70) y vinculado a la academia de Yavne.
Maestros y círculo
- Las fuentes lo presentan como discípulo principal de Yehoshúa ben Jananiá (Nazir 8:1, Tosefta Jaguigá 2:6).
- Es contemporáneo de Rabí Akiva, y pertenece al grupo de sabios que consolidan la halajá y la exégesis bíblica tras la catástrofe del 70.
Reputación académica
- Su erudición se volvió proverbial: “Quien ve a Ben Zomá en sueños, tiene asegurada la sabiduría”.
- La Mishná lo describe como “el último de los exegetas bíblicos (darshanim)”; es decir, el cierre de una época de grandes maestros de la interpretación de la Escritura.
“¿Quién es rico? Aquel que se alegra con su parte.”
“Ezehu ashir? Ha-sameaj be-jelko.”
(Pirkei Avot 4:1)
2. Contexto histórico y religioso
Ben Zomá actúa en un período clave:
- Después del Segundo Templo: el culto sacrificial ha cesado; la oración, el estudio y la halajá se convierten en el eje de la vida judía.
- Academia de Yavne: dirigida por Rabán Yojanán ben Zakai y sus sucesores, es el centro desde donde se reconstruye el judaísmo fariseo-rabínico.
- Generación de los grandes sistemas: es la época en que se fijan estructuras de la Mishná y se definen métodos de exégesis bíblica y hermenéutica.
En ese contexto, Ben Zomá destaca en dos frentes:
- la exégesis bíblica profunda, especialmente sobre la Creación, y
- la ética de carácter condensada en aforismos célebres.
“¿Quién es honorable? Aquel que honra a los demás.”
“Ezehu mechubad? Ha-mechabed et ha-beriyot.”
(Pirkei Avot 4:1)
3. Rasgos biográficos y anécdotas clave
3.1. “El último de los darshanim”
Las fuentes enfatizan que su especialidad era la interpretación de la Escritura, tanto en halajá como en agadá (enseñanza narrativa). Se dijo:
“Con Ben Zomá murió el último de los intérpretes (darshanim)”.
Eso no significa que no hubiera más intérpretes después, sino que simboliza el final de un tipo de maestro: el exegeta bíblico clásico, centrado en el texto, antes del giro más sistemático hacia el Talmud.
3.2. Obsesión por la Creación (Maasé Bereshit)
El tema preferido de Ben Zomá era el primer capítulo del Génesis, el relato de la Creación.
- Plantea preguntas sobre expresiones como “Dios hizo” (Gen 1:7) y el versículo “la tierra estaba tohu va-vohu” (Gen 1:2).
- Una de sus preguntas fue tan audaz que la tradición dice que “con este versículo, Ben Zomá conmocionó al mundo entero”.
Un relato describe cómo Yehoshúa ben Jananiá lo encuentra absorto en estos temas. Ben Zomá pasa de largo sin saludar, hundido en pensamientos sobre la Creación; cuando Yehoshúa lo escucha, declara ante sus discípulos:
“Ben Zomá está afuera”, es decir, ha cruzado el límite de la especulación permitida.
Esta anécdota muestra dos cosas:
- La potencia intelectual de Ben Zomá.
- Y el peligro que la tradición ve en indagar demasiado en los misterios de la Creación (Maasé Bereshit) y la Merkavá.
4. Ben Zomá y el misterio del “Pardés”
4.1. El relato de los cuatro que entraron al Pardés
La agadá famosa de “los cuatro que entraron al Pardés (el ‘jardín’ místico)” menciona:
- Ben Azzai
- Ben Zomá
- Ajer (Elishá ben Abuya)
- Rabí Akiva
El relato talmúdico (Jaguigá 14b) dice:
- Ben Azzai miró y murió.
- Ben Zomá miró y enloqueció (“nitgane”, “nitztaref”, es decir, sufrió una perturbación mental).
- Ajer “cortó las plantaciones” (se hizo hereje).
- Solo Rabí Akiva entró en paz y salió en paz.
4.2. Sentido del mito
En la lectura rabínica clásica y en la recepción mística posterior:
- El Pardés simboliza el acceso a los niveles más altos de conocimiento esotérico, vinculado a los secretos de la Creación y de Dios.
- Ben Zomá es prototipo del sabio que llega a vislumbrar “los secretos del jardín” pero paga un precio psicológico muy alto.
La moraleja rabínica es clara:
El intelecto, sin límites y sin marco de obediencia, puede desestabilizar a la persona, incluso si es un gran sabio.
En términos históricos, esto explica por qué:
- Su vida fue breve.
- Y por qué nunca llegó a recibir semijá, quedando siempre como “talmid” brillante, pero no “Rabí” con autoridad plena.
5. Aportación halájica
Aunque su figura es más famosa en el plano ético y místico, también dejó huella en halajá.
5.1. Exposición sobre el Éxodo y el Shemá
Su derashá más famosa es sobre el versículo:
“Para que recuerdes el día en que saliste de Egipto todos los días de tu vida” (Deut 16:3).
Ben Zomá interpreta que:
- “Tus días” = de día
- “Todos los días de tu vida” = de día y también de noche
De allí concluye que la sección del Éxodo (Num 15:37-41) debe ser recitada tanto en la oración de la mañana como en la de la noche.
Esta interpretación es citada con elogio por Rabí Elazar ben Azariá en Berajot 1:5 y ha pasado directamente a la Hagadá de Pésaj, donde se lo menciona explícitamente.
5.2. Ejemplo de método halájico: el término “naquí” (limpio)
En otra enseñanza, Ben Zomá analiza la palabra “naquí” (limpio) en Éxodo 21:28 (responsabilidad por un buey que mata). Recurre al uso cotidiano del lenguaje para precisar su sentido jurídico, un método cercano a la filología legal:
- Examina cómo se usa “naquí” en la lengua viva, y a partir de ahí define su alcance halájico.
Esto muestra que no era solo un místico, sino también un jurista fino, atento a la semántica real de las palabras.
6. Enseñanzas éticas centrales
La fama de Ben Zomá en la tradición popular viene sobre todo de Pirkei Avot 4:1, donde formula cuatro definiciones que son casi un programa de vida.
6.1. ¿Quién es sabio?
“¿Quién es sabio?
Aquel que aprende de toda persona.”
Fundamento bíblico: “De todos mis maestros he aprendido” (Sal 119:99).
Eje ético:
- La sabiduría no es un título ni una posición, sino una actitud de aprendizaje permanente.
- Desarma la jerarquía rígida: se puede aprender incluso de personas consideradas inferiores o ignorantes.
- Para la tradición rabínica, esta frase es un golpe directo contra el orgullo académico.
6.2. ¿Quién es fuerte?
“¿Quién es fuerte?
Aquel que domina su instinto (yetzer).”
Apoyado en Proverbios 16:32: mejor quien domina su espíritu que quien conquista una ciudad.
Mensaje:
- La fuerza auténtica no es física ni militar, sino moral y espiritual.
- La batalla decisiva es interna, contra el impulso desordenado, no contra enemigos externos.
6.3. ¿Quién es rico?
“¿Quién es rico?
Aquel que se alegra con su parte.”
Fundamento: “Cuando comas del fruto de tus manos, dichoso tú y bien te irá” (Sal 128:2).
Clave:
- Critica la insaciabilidad económica.
- El verdadero bienestar es la satisfacción con lo que uno tiene, no la acumulación sin límite.
- Esta máxima se ha convertido en una de las frases más citadas del judaísmo rabínico.
6.4. ¿Quién es honorable?
“¿Quién es honorable?
Aquel que honra a sus semejantes.”
Se apoya en pasajes como 1 Samuel 2:30 (“A los que me honran, yo honraré”).
Idea central:
- El honor no se reclama, se refleja.
- La dignidad se mide por la capacidad de reconocer la dignidad del otro, no por los honores que uno recibe.
Estas cuatro definiciones han sido objeto de numerosos comentarios posteriores, precisamente porque redefinen los valores sociales clave (sabiduría, fuerza, riqueza, honor) en términos éticos y no materiales.
7. Otras enseñanzas importantes
7.1. Sobre la multitud humana y la gratitud
Una agadá relata que Ben Zomá, viendo una gran multitud en el monte del Templo, bendijo a Dios diciendo, en resumen:
- “Bendito Aquel que creó a todas estas personas para servirme.”
- Compara su situación con la de Adán, que debía arar, sembrar, cosechar, moler, amasar y hornear antes de comer, mientras él se levanta y encuentra todo listo gracias al trabajo de muchos oficios.
Mensaje:
- No es egocentrismo, sino conciencia de interdependencia: el individuo vive gracias al trabajo de muchos.
- Invita a una gratitud estructural hacia la sociedad y, en última instancia, hacia Dios que sostiene ese sistema.
7.2. El mundo como banquete de Dios
Otra enseñanza lo presenta comparando dos tipos de invitados:
- El huésped agradecido, que reconoce todos los esfuerzos del anfitrión.
- El huésped mezquino, que minimiza lo recibido.
Ben Zomá aplica esto al hombre como huésped de Dios en el mundo:
El deber del ser humano es “magnificar la obra de Dios” (Job 36:24), reconociendo que todo lo creado es una expresión de su generosidad.
Aquí se ve una teología de la gratitud radical: la vida entera se lee como hospitalidad divina.
7.3. Vergüenza y teshuvá
Una frase atribuida a Ben Zomá:
“Si en este mundo te avergonzaste en tu teshuvá (arrepentimiento),
no necesitarás avergonzarte delante de Dios en el mundo venidero.”
Idea de fondo:
- La vergüenza sana forma parte del proceso de retorno.
- El precio emocional que se paga al reconocer el pecado evita una vergüenza más profunda en la dimensión escatológica.
8. Perfil espiritual e intelectual
Si tuviéramos que trazar su perfil:
- Intelectual audaz
- Llega a los límites del pensamiento permitido sobre la Creación.
- Es el ejemplo clásico del sabio que se asoma demasiado al abismo del misterio.
- Ético radical
- Redefine los valores sociales: sabiduría = aprender de todos; fuerza = autocontrol; riqueza = satisfacción; honor = honrar al otro.
- Sus fórmulas son breves, pero de una potencia conceptual enorme.
- Místico peligroso
- El episodio del Pardés lo sitúa como víctima del exceso de especulación mística.
- El mensaje de la tradición es pedagógico: la mística sin equilibrio puede destruir.
- Puente entre halajá y agadá
- Une el rigor legal (interpretación de términos como “naquí”) con la profundidad teológica (Éxodo de Egipto, Creación) y la ética práctica (aforismos de Avot).
9. Recepción posterior y estudios modernos
- En la Hagadá de Pésaj, su interpretación sobre el recuerdo del Éxodo día y noche se convirtió en texto litúrgico fijo.
- En la mística judía posterior (Kabalá), el relato del Pardés con Ben Zomá es usado como advertencia sobre los peligros del acceso prematuro a los secretos.
- Estudios académicos modernos analizan su figura como “filósofo moral” de la Mishná, tomando sus máximas de Avot como una micro-ética de carácter.
- Otros estudios rastrean cómo su obsesión por la Creación se convirtió en caso paradigmático de los límites del pensamiento teológico en el judaísmo rabínico.
10. Lo esencial sobre Ben Zomá
En síntesis, para tener una visión sólida del tanaita Shimón ben Zomá:
- Época: Tanaita del primer tercio del siglo II, discípulo de Yehoshúa ben Jananiá, contemporáneo de Rabí Akiva, activo en la academia de Yavne.
- Estatus: Nunca recibió el título “Rabí” porque murió joven y quedó como “talmid”, aunque con prestigio enorme; fue llamado “el último de los darshanim”.
- Foco intelectual: Especialista en exégesis bíblica, especialmente el relato de la Creación y el mandamiento de recordar el Éxodo.
- Pardés: Uno de los cuatro que entran al “jardín” místico; su destino es la perturbación mental, símbolo del peligro del exceso de esoterismo.
- Halajá: Fija la obligación de recordar el Éxodo también de noche (impacto directo en el Shemá y la Hagadá), y desarrolla interpretaciones legales basadas en el uso real del lenguaje.
- Ética: Sus cuatro definiciones de sabio, fuerte, rico y honorable (Avot 4:1) son uno de los núcleos éticos más citados del judaísmo rabínico y condensan una revolución de valores.
- Espiritualidad: Defiende una visión de la vida como banquete ofrecido por Dios, que exige gratitud y reconocimiento de la interdependencia humana.
“El mundo entero fue creado para servirme… ¿Cuántos oficios trabajan para que una sola comida esté ante mí?” (Mishná Berajot 60b)
