El último secreto del Templo: ¿Dónde descansa el Arca de la alianza?

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“El mayor misterio del Templo no es lo que contenía, sino lo que dejó de contener.”

1. El problema histórico: por qué es un enigma

  1. En el Primer Templo (Salomón), el Arca es el centro absoluto del Santo de los Santos.
  2. En los libros bíblicos que narran la reconstrucción del Templo tras el exilio (Esdras, Nehemías, Ageo, Zacarías) no se menciona que el Arca haya vuelto, ni su fabricación, ni su traslado.
  3. En toda la literatura judía del período del Segundo Templo que tenemos (Biblia tardía, 1–2 Macabeos, Josefo, Qumrán, Mishná, etc.) no aparece nunca un relato creíble de que el Arca estuviera dentro del Segundo Templo.
  4. A la vez, hay tradiciones muy fuertes de que el Arca no fue destruida, sino oculta.

De ahí el “enigma”:

  • Históricamente, todo indica que el Santo de los Santos del Segundo Templo no contenía el Arca.
  • Tradicionalmente, muchos insisten en que el Arca sigue existiendo, solo que escondida o fuera de escena hasta los tiempos mesiánicos.

2. Lo que dice la Biblia hebrea

2.1 Últimas menciones del Arca

  • La última mención clara está en 2 Crónicas 35:3, cuando el rey Josías manda a los levitas que coloquen el Arca en el Templo de Salomón.
  • Después de Josías, en los relatos de la caída de Jerusalén y el exilio (2 Reyes 24–25; 2 Crónicas 36; Jeremías), no se narra qué pasa con el Arca.
  • La lista de objetos saqueados por Babilonia (vasos, utensilios, etc.) no menciona el Arca de forma explícita, lo cual ya en la antigüedad alimentó la idea de que había sido ocultada antes de la destrucción.

2.2 Silencio en la reconstrucción

En Esdras y Nehemías, donde se describe la reconstrucción del Templo y el restablecimiento del culto, se mencionan:

  • altar, sacrificios, levitas, festividades…
    Pero no se menciona ni la construcción ni la presencia del Arca.

A nivel puramente histórico–literario:

La Biblia no afirma en ningún lugar que el Arca haya estado en el Santo de los Santos del Segundo Templo.


3. Testimonios del período del Segundo Templo

3.1 2 Macabeos: Jeremías esconde el Arca

El texto deuterocanónico de 2 Macabeos 2:4–8 narra que el profeta Jeremías recibió un oráculo, llevó la Tienda, el Arca y el altar del incienso al monte donde subió Moisés (Nebo) y los escondió en una cueva, sellando la entrada y declarando que quedarán ocultos hasta que Dios reúna a su pueblo y se muestre su gloria.

Si uno toma 2 Macabeos como tradición histórica fiable, la conclusión es clara:

En tiempos de la reconstrucción del Templo, el Arca estaría escondida en el monte Nebo, no en Jerusalén.

3.2 Josefo: un Santo de los Santos vacío

Flavio Josefo, sacerdote y testigo de la destrucción del Segundo Templo, describe el edificio en La Guerra de los Judíos. Al hablar del Santo de los Santos, dice explícitamente que en el interior “no había nada en absoluto”; era un espacio inaccesible.

Es decir, para un sacerdote del siglo I:

El Lugar Santísimo del Segundo Templo no contenía el Arca ni ningún otro objeto visible.

3.3 Tradición judía sobre la “Piedra de Fundación”

La Mishná Yomá 5:2 describe el Santo de los Santos en época del Segundo Temple:

  • “Desde que fue retirado el Arca, había allí una piedra desde los días de los primeros profetas, llamada ‘Piedra de Fundación’ (Even ha-Shetiyá), elevada tres dedos sobre el suelo, y sobre ella ponía el Sumo Sacerdote el brasero (con brasas) en Yom Kipur.”

La misma tradición es repetida en fuentes talmúdicas y en estudios modernos sobre la Roca de Fundación, identificada con la roca bajo la Cúpula de la Roca.

Conclusión de estas fuentes rabínicas:

  • El Arca ya no estaba.
  • Su lugar lo marcaba una roca/piedra, sobre la cual se hacía el rito de Yom Kipur.

4. La liturgia de Yom Kipur sin Arca

En la Torá (Levítico 16), el Sumo Sacerdote debía rociar la sangre “delante del propiciatorio”, es decir, sobre la tapa del Arca.

En el Segundo Templo, según la Mishná Yomá, el rito se adapta:

  • Ya no se rocía sobre el propiciatorio, sino delante de la piedra donde se suponía que estaba el Arca en el Primer Templo.

Esto implica:

  1. Reconocimiento explícito de que el Arca no estaba presente.
  2. Al mismo tiempo, continuidad del lugar: se mantiene el punto exacto donde habría estado el Arca, marcándolo con la piedra.
  3. El Santo de los Santos conserva su máxima santidad, aunque materialmente esté vacío.

“Sin Arca y sin propiciatorio, el Santo de los Santos siguió siendo el centro del mundo.”


5. Tradiciones rabínicas sobre el destino del Arca

Dentro de la literatura rabínica y posrabínica hay varias líneas:

5.1 Arca oculta bajo el Monte del Templo

Una tradición muy difundida (Talmud, midrashim y luego literatura rabínica medieval y moderna) sostiene que:

  • Salomón, al construir el Primer Templo, habría preparado cámaras subterráneas secretas para ocultar el Arca en caso de peligro.
  • Hacia el final del período del Primer Templo, el rey Josías, anticipando la destrucción, habría ordenado esconder el Arca allí abajo.

En esta línea, se dice que:

El Arca permanece oculta “en su lugar” —en un recinto subterráneo bajo el Santo de los Santos— y será revelada en la era mesiánica.

Desde esta perspectiva:

  • En el Segundo Templo, el Arca no estaba visible en el Santísimo, pero seguía presente “debajo” simbólicamente.
  • El Sumo Sacerdote servía sobre la Piedra de Fundación, que estaba sobre el paradero oculto del Arca.

5.2 Arca ocultada por Jeremías (versión judía de 2 Macabeos)

Aunque 2 Macabeos es deuterocanónico en canon cristiano, la tradición de Jeremías escondiendo el Arca también se refleja en fuentes judías posteriores que retoman ese motivo.

Aquí el énfasis es:

  • El Arca está fuera de Jerusalén, en un lugar remoto (Monte Nebo u otro).
  • No juega ningún papel físico en el Segundo Templo.

5.3 Otras variantes rabínicas

En algunas fuentes hay referencias más genéricas:

  • Que el Arca fue oculta por los sacerdotes antes del sitio babilónico.
  • O que fue retirada a un lugar desconocido por orden divina.

Pero el punto común es siempre el mismo:

No está en el Santo de los Santos del Segundo Templo.


6. Testimonios no judíos y tradición cristiana primitiva

6.1 El episodio de Pompeyo

Autores posteriores, apoyados en Josefo, recuerdan que cuando Pompeyo (63 a. e. c.) entró en el Templo, quiso ver el Santo de los Santos y lo encontró vacío, lo que le sorprendió.

Esto refuerza:

  • Que a ojos de un observador externo no había Arca ni objeto alguno.
  • Que el carácter “enigmático” del espacio vacío era ya visible para los paganos.

6.2 Lecturas teológicas cristianas

En buena parte de la tradición cristiana:

  • La ausencia del Arca en el Segundo Templo se interpreta como símbolo de la retirada de la presencia divina (shejiná).
  • Cristo (o la comunidad cristiana) es visto como el “nuevo Arca” donde habita la presencia de Dios.
  • El rasgado del velo tras la crucifixión evidenciaría que ese Santo de los Santos ya estaba “vacío” en sentido material y espiritual.

Más allá de la valoración teológica, para tu pregunta lo relevante es que también esta tradición da por sentado que el Arca no estaba allí.


7. Consenso académico moderno

La historiografía y la arqueología actuales, trabajando con:

  • Bibla hebrea
  • Deuterocanónicos (2 Macabeos)
  • Josefo
  • Mishná, Talmud y midrash
  • Datos arqueológicos del Monte del Templo (muy limitados por razones políticas y religiosas)

llegan casi unánimemente a tres puntos básicos:

  1. El Arca desaparece de la historia documentada con la caída del Primer Templo.
  2. No hay evidencia histórica ni arqueológica fiable de que haya sido colocada en el Segundo Templo.
  3. El Santo de los Santos del Segundo Templo estaba vacío, salvo la Piedra de Fundación, que marcaba el antiguo lugar del Arca.

En otras palabras, para la academia:

No: el Arca no estaba en el Lugar Santísimo del Segundo Templo.
Lo que hubo fue un espacio santo vacío que funcionaba litúrgica y simbólicamente como Santo de los Santos.

Sobre el destino último del Arca (destruida, escondida bajo el Monte del Templo, escondida por Jeremías, Etiopía, etc.), el consenso académico es que no hay pruebas comprobables; son tradiciones y leyendas, interesantes desde el punto de vista religioso y cultural, pero no verificables históricamente.


8. Hipótesis principales sobre el paradero del Arca

Para cerrar el mapa del debate, estas son las grandes líneas:

  1. Destrucción o pérdida durante la conquista babilónica
    • Hipótesis más sobria históricamente.
    • El Arca habría sido destruida, fundida o perdida sin registro.
  2. Oculta bajo el Monte del Templo (tradición rabínica clásica)
    • Preparación de cámaras secretas por Salomón.
    • Josías (o sacerdotes) la esconden allí.
    • En el Segundo Templo: Santo de los Santos vacío, pero el Arca seguiría “debajo”, invisible.
  3. Oculta en el Monte Nebo por Jeremías
    • Versión de 2 Mac 2:4–8.
    • Implica que el Arca ya no tiene relación física con el Segundo Templo.
  4. Otras tradiciones posteriores (Etiopía, Templarios, etc.)
    • Muy tardías y sin respaldo en las fuentes del período del Segundo Templo.
    • Tienen valor más mítico–religioso que histórico.

9. Implicaciones teológicas y simbólicas

Desde el punto de vista de la teología judía del Segundo Templo y rabínica posterior:

  1. La santidad ya no depende de un objeto (el Arca) sino del lugar:
    • El Santo de los Santos conserva la máxima kedushá aunque esté vacío.
    • La Piedra de Fundación es el foco: lugar donde se apoyó el Arca, donde Dios creó el mundo, donde Abraham ofreció a Isaac, etc.
  2. Transformación del culto:
    • El sacrificio de Yom Kipur se realiza sin Arca, adaptando el rito.
    • Esto muestra una flexibilidad litúrgica para preservar la estructura bíblica en condiciones cambiadas.
  3. Desplazamiento del énfasis hacia la Torá, la oración y la halajá:
    • Tras la destrucción del Segundo Templo, el judaísmo rabínico puede seguir adelante sin Arca, sin Templo y sin sacrificios, pero con:
      • Estudio de la Torá
      • Oración sinagogal
      • Vida halájica cotidiana

Es decir, el “vacío” del Arca en el Segundo Templo anticipa, de algún modo, la posibilidad de un judaísmo desmaterializado del objeto sagrado central.


10. Respuesta sintética a la pregunta

Si formulamos la pregunta en términos precisos:

¿En la época del Segundo Templo estaba físicamente el Arca de la Alianza en el Lugar Santísimo?

La respuesta, apoyada en las fuentes primarias y en la investigación actual, es:

  • Históricamente y según las fuentes del propio período: no.
    • Josefo describe un Santo de los Santos vacío.
    • La Mishná y el Talmud describen el servicio de Yom Kipur sobre una piedra, no sobre el Arca.
    • Textos bíblicos tardíos no mencionan su retorno.
  • Tradicionalmente, desde la fe judía: el Arca no estaba visible ni accesible, pero no necesariamente había dejado de existir.
    • Para unos, estaba oculta bajo el Monte del Templo.
    • Para otros, escondida por Jeremías en el Monte Nebo.

Por lo tanto, lo que “hay que saber” sobre el enigma es:

  1. No hubo Arca en el interior del Santo de los Santos del Segundo Templo.
  2. El Santo de los Santos era un espacio vacío cuya santidad se sostenía por el lugar, no por el objeto.
  3. Las diversas tradiciones sobre el destino del Arca (bajo el Templo, Monte Nebo, destrucción, etc.) responden a necesidades teológicas, simbólicas y de continuidad, más que a datos verificables.
  4. El debate actual ya no es “si estaba o no en el Segundo Templo” (allí el consenso es negativo), sino dónde fue a parar y qué significa su ausencia/presencia para la teología judía y, secundariamente, cristiana.
Abel
Abelhttps://lamishna.com
Abel Flores es un periodista e investigador especializado -por más de 20 años- en la intersección entre la historia sagrada y los misterios metafísicos. Su trabajo profundiza en la Mishná, la Biblia y la Kabalá, explorando los códigos, contextos y dimensiones ocultas que conectan la tradición bíblica y rabínica con la evolución espiritual y filosófica del mundo. Combina rigor académico con una mirada crítica y analítica, revelando los vínculos entre teología, religión, poder y conocimiento ancestral.
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