1) Texto base y marco histórico
Isaías 45:7: “Yo formo la luz y creo las tinieblas, hago la paz y creo el mal (הָרַע); Yo, el Señor, hago todo esto.” El pasaje pertenece al oráculo sobre Ciro como instrumento de Dios: la tesis es la soberanía absoluta de HaShem sobre toda realidad, en polémica contra el dualismo (p. ej., persa).
2) Léxico: ¿“mal” (ra‘) = mal moral?
En hebreo bíblico, ra‘ puede significar “mal/calamidad/desgracia”, no necesariamente maldad moral. En Isaías 45:7, el sentido llano (peshat) —dados el contexto político-histórico— apunta a eventos adversos que Dios trae como juicio o corrección, no a que Él “quiera” la maldad ética. La lectura clásica va en ese sentido.
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3) Exégesis clásica (Targum, Rashi, medievales)
- Rashi subraya el contraste soberano: Dios dispone beneficios y adversidades; no hay otro poder que compita con Él. La idea central es monoteísta y anti-dualista; el “mal” se entiende como infortunio/decreto, no como una sustancia autónoma rival de Dios.
- La liturgia judía suaviza el término al bendecir: “yotzer or u’vorej choshej, oseh shalom u’voreh et hakol” (…y crea todo), evitando decir “y crea el mal”, precisamente para no atribuirle a Dios “maldad moral” en la plegaria. Es un eufemismo litúrgico con base en Isa 45:7.
4) Filosofía (Maimónides): el mal como privación
Para Maimónides, el mal no es una entidad creada sino una privación (defecto, ausencia de bien) derivada de tres fuentes: (a) la materia/contingencia del mundo, (b) la interacción entre seres y (c) elecciones humanas. Dios, como Bien puro, no crea “mal moral”; lo que el Tanaj llama “ra‘” suele ser calamidad natural o retributiva.
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5) Libre albedrío y responsabilidad
El Talmud establece: “Todo está en manos del Cielo salvo el temor del Cielo” (es decir, la decisión moral humana). Con eso, la tradición separa: Dios gobierna la historia, pero la culpa moral por el mal obrar es humana.
6) Ontología rabínica del mal: Yetzer Ha-Ra, Satán y muerte
Los Sabios conceptualizan el yetzer ha-ra (inclinación al mal) como fuerza interna de tentación, identificable —en un famoso pasaje— con Satán y el Ángel de la Muerte: “son uno mismo” (tres funciones, una raíz). La lucha ética es real, pero no dualista: no existe un anti-Dios.
Episodios clave:
- Yoma 69b: tras ayunos, Israel “captura” el yetzer de la idolatría; sin él, la vida económica/familiar se paraliza. Conclusión rabínica: el yetzer es ambivalente; canalizado, impulsa construcción y vida; desbocado, destruye.
- Berajot 5a (recetas para combatirlo: Torah, Shemá, memoria de la muerte) muestran que la ética práctica enfrenta el mal como desafío formativo.
7) “Creaciones” ligadas al mal en la pre-creación
Fuentes talmúdicas listan cosas “creadas” antes del mundo, entre ellas Gehinom (como marco retributivo). Esto recalca que la justicia y la posibilidad de sanción están previstas en la arquitectura moral del universo.
8) Cábala: tzimtzum, sitra ajrá y kelipot
La mística luriana propone que Dios “se contrae” (tzimtzum) para dar espacio a lo otro; en ese “espacio” emergen mundos rotos y cáscaras (kelipot) que ocultan la luz; el dominio del mal se llama sitra ajrá (“el otro lado”). El mal no es un rival ontológico de Dios sino distorsión/ocultamiento que permite libertad y mérito; la tarea espiritual es elevar chispas y refinar la realidad.
9) Síntesis doctrinal (desde Isaías 45:7)
- Monoteísmo fuerte: Isaías afirma que todo (luz/tinieblas, paz/calamidad) está bajo Dios; no hay otro poder absoluto. Rechazo del dualismo.
- Distinción semántica: “ra‘” en el pasaje = adversidad (histórica/natural) más que mal moral ontológico. La liturgia refleja esta lectura.
- Responsabilidad humana: el mal moral procede de elecciones (yetzer ha-ra + libre albedrío). Dios permite ese margen para que exista virtud auténtica.
- Filosofía y mística convergen: Maimónides lo entiende como privación; la Cábala, como ocultamiento y cáscaras a refinar. Ambas niegan un “principio del mal” co-eterno con Dios.
10) Implicaciones éticas y teológicas
- Teodicea: las calamidades pueden ser juicio o corrección en la historia (Isaías), mientras que el sufrimiento “no merecido” se explica —en Maimónides— por la contingencia del mundo y por males causados por los humanos.
- Práctica: la Halajá y la avodá apuntan a disciplinar el yetzer y “hacer Shalom”, convirtiendo tinieblas en luz (la receta de Berajot 5a es programática).
- Narrativa mística: la vida es tikkún; luchar con la sitra ajrá dignifica la libertad y revela más luz.
Conclusión
Desde Isaías 45:7, el judaísmo enseña: Dios no compite con un “anti-Dios”; no crea “maldad moral” como fin en sí, pero sí gobierna incluso las adversidades de la historia. El mal moral emerge del yetzer y la elección humana; filosóficamente es privación, cabalísticamente ocultamiento que habilita el tikkún. La tarea religiosa es iluminar tinieblas, convertir el ra‘ en shalom y justicia, bajo la soberanía del Único.
