1. El punto de partida: el texto de la Torá
El versículo clave es:
“Y sucedio que cuando Yitzjak envejecio, sus ojos se oscurecieron de ver, y llamo a Esav su hijo mayor…” (Génesis 27:1)
En peshat (lectura simple), la Torá solo dice tres cosas:
- Yitzjak era anciano.
- Sus ojos se habían oscurecido, al punto de no ver.
- Esta ceguera es el marco narrativo que permite que Yaakov pueda entrar y recibir la berajá destinada a Esav.
Nada mas. Todo lo demas viene de la literatura rabínica, midrashica y cabalística.
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2. Peshat: vejez y fragilidad humana
Varios comentaristas modernos subrayan que, en el nivel más simple, se trata de ceguera senil: la pérdida de vista normal en la vejez; el texto lo enuncia con la misma naturalidad con que describe que Esav es velludo o que le llaman “Rojo”.
Este nivel es importante: incluso si hay razones espirituales, la Torá legitima la discapacidad y la vejez como realidad humana, no como “defecto moral”.
3. Explicaciones midrashicas clásicas
Los midrashim y los comentaristas clásicos se preguntan: ¿por qué precisamente Yitzjak, el patriarca que fue casi ofrecido en sacrificio y que vivio una vida relativamente recogida, termina ciego?
Las respuestas principales son estas:
3.1. El humo de la idolatría de las esposas de Esav
Rashi cita midrashim (Bereshit Rabbá, etc.) que dicen que Yitzjak se quedo ciego por el humo del incienso que las esposas idólatras de Esav ofrecían a sus dioses dentro de la casa.
- El texto habla inmediatamente antes de la ceguera de Yitzjak sobre las esposas de Esav y su idolatría (Gn 26:34–35), y el midrash ve ahi una relación directa.
- El humo material y la contaminación espiritual de la idolatría “queman” sus ojos.
Mensaje: el ambiente espiritual de la casa afecta incluso físicamente al tzadik.
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3.2. Castigo por “cerrar los ojos” ante la maldad de Esav
Otros comentaristas (por ejemplo Sforno, recogido en compendios de parashá) señalan que la ceguera fue castigo medida-por-medida:
Yitzjak “cerro los ojos” ante los pecados de Esav, por su amor a el y los manjares que le traía; por eso el Cielo le “cerro los ojos” literalmente.
- La ceguera fisica refleja la ceguera moral frente al hijo querido.
- Midrashim hablan incluso de “soborno”: las delicadezas que Esav ofrecía a su padre, que nublaban su juicio.
Aquí se introduce un principio halájico y ético: el soborno ciega incluso a los sabios (Deut 16:19), y Yitzjak no es excepción.
3.3. Consecuencia de la Akedat Yitzjak (la atadura de Isaac)
Otro grupo de midrashim vincula su ceguera al episodio de la Akedá:
- Lágrimas de los ángeles: cuando Abraham ata a Yitzjak y levanta el cuchillo, los ángeles lloran; sus lágrimas caen en los ojos de Yitzjak y, décadas despues, eso se manifiesta como ceguera.
- Ver la Shejiná o el Guehinom:
- Algunos midrashim dicen que, en el altar, Yitzjak vio la Presencia Divina o incluso el Guehinom abierto bajo Esav, y esa intensidad espiritual “quemo” su vista.
En esta línea, la ceguera no es castigo sino consecuencia de haber estado demasiado cerca del fuego de lo divino y de la vision del juicio.
3.4. Ceguera providencial para permitir la berajá a Yaakov
Otra explicación midrashica muy citada: Dios quiso que Yaakov recibiera la bendición y por eso provoco la ceguera de Yitzjak.
- Si Yitzjak hubiese visto con claridad, nunca habria permitido el engaño de Rivká y Yaakov.
- La ceguera es un instrumento de la hashgajá pratit (providencia particular) para garantizar que el pacto abrahamico pase a quien debe pasar.
Esta lectura no niega otras causas; afirma que, cualquiera que sea el origen inmediato, la finalidad de esa ceguera es la transmisión correcta de la berajá.
3.5. Lecturas éticas y psicológicas posteriores
Comentaristas contemporáneos desarrollan la idea de que la ceguera de Yitzjak es un símbolo de una ceguera emocional/moral:
- Incapacidad de ver quién es realmente Esav y qué necesita.
- Necesidad de “no ver” ciertos actos de Esav para poder seguir amándolo y mantener la relación padre-hijo.
No son midrashim clásicos, pero están en continuidad con la idea rabínica de que su amor por Esav “nubló” su discernimiento.
4. Perspectiva cabalística
La cábala, sobre todo el Zóhar en parashat Toldot, va más allá del nivel histórico-narrativo y ve la ceguera de Yitzjak como un fenómeno de las sefirot.
4.1. Yitzjak como Guevurá / Columna izquierda
El Zóhar señala que los patriarcas corresponden a las tres columnas del Árbol de las Sefirot:
- Abraham → Jesed (misericordia, derecha)
- Yitzjak → Guevurá (rigor, izquierda)
- Yaakov → Tiferet (equilibrio, armonía)
La columna izquierda se asocia con juicio, severidad y oscuridad. El Zóhar dice explícitamente que la ceguera de Yitzjak es la manifestación de esta conexión extrema con la izquierda:
“Los patriarcas estaban vinculados con la Columna Izquierda, que representa juicio y oscuridad. Este es el secreto de la ceguera en la Torá… Yitzjak, totalmente conectado con la Izquierda, por eso se nos dice que quedo completamente ciego.” ZOHAR
La idea:
- Cuando Guevurá no se equilibra con Jesed, se convierte en oscuridad que “corta” la luz a los ojos.
- Su ceguera marca el limite de cuanto juicio puro puede manifestarse en el mundo.
4.2. Ojos, luz y exceso de revelación
En la cábala, los ojos son canales por los que fluye la luz espiritual. Un exceso de luz puede “romper la vasija” (concepto similar a shevirat ha-kelim).
Aplicado a Yitzjak:
- Su experiencia en la Akedá y su vida de temor reverencial lo ponen en un nivel de Guevurá muy elevado.
- Ese exceso de luz-juicio produce, con el tiempo, una “quemadura espiritual” en los ojos: no puede seguir percibiendo este mundo con normalidad.
El resultado es que Yitzjak queda en un plano más interior: ve menos el mundo físico y, paradójicamente, ve más el plano espiritual; por eso, aun ciego, discierne por olfato, tacto y voz a sus hijos, y percibe que en Yaakov hay “reaj begadim” (olor de paraíso).
4.3. Ceguera y canalización de las bendiciones
El Zóhar y textos cabalísticos posteriores ven las bendiciones de Yitzjak como canales de energía divina que determinan el destino de Israel y Esav/Edom.
Desde este prisma:
- La ceguera “desconecta” parcialmente a Yitzjak del mundo de la apariencia y lo deja actuar como “canal puro” de berajá.
- El hecho de que bendiga a Yaakov “creyendo” que es Esav expresa un misterio: la luz de Guevurá (Yitzjak) debe pasar al hijo de la columna central (Yaakov/Tiferet), pero sin anular por completo el rol de Esav/Edom en la historia.
5. Síntesis: por que Yitzjak es ciego, según las fuentes
5.1. Niveles de explicación
- Natural / peshat
- Vejez, fragilidad humana, discapacidad normal.
- Moral / midrashica
- Humo de idolatría de las esposas de Esav.
- Castigo por ignorar los pecados de Esav y dejarse “sobornar” por sus manjares.
- Histórica-teológica
- Consecuencia de la Akedá: lágrimas de ángeles, vision de la Shejiná/Guehinom.
- Instrumento de la Providencia para que la berajá pase a Yaakov.
- Mística (cábala)
- Manifestación de la conexión extrema de Yitzjak con Guevurá/columna izquierda, que se traduce en oscuridad y ceguera.
- Lecturas contemporáneas
- Símbolo de la dificultad de un padre para ver las faltas de un hijo amado.
5.2. ¿Se excluyen unas a otras?
En el pensamiento rabínico clásico, no:
- Puede haber ceguera senil y al mismo tiempo una lectura moral (“Dios cerró sus ojos porque el cerro los suyos”).
- La Akedá puede ser causa remota, el humo de la idolatría causa próxima y la Providencia causa final.
- Para la cábala, todos estos niveles son distintos planos de una misma realidad.
6. Temas relevantes
- Texto base claro: Génesis 27:1; subraya la relación entre la vejez, la ceguera y la escena de las bendiciones.
- Mínimo de midrashim que conviene conocer y citar:
- Humo de la idolatría de las esposas de Esav.
- Lágrimas de los ángeles en la Akedá.
- Ceguera para permitir que la berajá llegue a Yaakov.
- Ceguera como castigo por “no ver” la maldad de Esav.
- Punto cabalistico central: Yitzjak = Guevurá; la ceguera es la oscuridad de la columna izquierda y a la vez el mecanismo para transferir esa energía a Yaakov.
- Aplicación ética:
- El peligro de amar a un hijo de manera “dependiente de algo” (por los gustos que le da, por la imagen que proyecta).
- La responsabilidad de no cerrar los ojos ante el mal, incluso cuando proviene de los nuestros.
- La aceptación de la vejez y la discapacidad como parte de la creación de Dios, sin romantizarla, pero tampoco estigmatizarla.
