Fariseos contra Saduceos: La batalla religiosa que marcó el Judaísmo del Segundo Templo

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“Para los fariseos, la Ley vivía en la voz de los sabios; para los saduceos, solo en las letras de Moisés.”

1. Contexto general: por qué importan estas peleas

En la época del Segundo Templo (aprox. s. II a. C. – 70 d. C.), el judaísmo de Judea no era monolítico. Había varios grupos (fariseos, saduceos, esenios, otros movimientos), pero las dos facciones con más peso en el poder religioso y político interno eran fariseos y saduceos.

Las fuentes principales para estudiar sus peleas son:

  • Flavio Josefo (Antigüedades judías, Guerra judía), un fariseo que escribe para un público grecorromano.
  • Nuevo Testamento (sobre todo Evangelios y Hechos), que refleja el contexto de Jesús y la iglesia primitiva.
  • Literatura rabínica temprana (Mishná, Tosefta) que conserva ecos de antiguas disputas halájicas.
  • Qumrán / Rollos del Mar Muerto, que a veces describen o presuponen posiciones “saducéas”.

Todas estas fuentes son parciales y polémicas, pero aun así es posible reconstruir las grandes líneas del conflicto.


2. Quiénes eran fariseos y quiénes eran saduceos

2.1. Fariseos

  • Movimiento de expertos en la Ley (soferim, sabios), con fuerte base en el pueblo llano urbano y rural.
  • Nacen y se consolidan en época hasmonea (s. II–I a. C.), como un grupo que combina rigor legal y a la vez una cierta “popularidad” frente a las élites sacerdotales.
  • Su rasgo central: creen en la Torá escrita y en una “Torá oral”, un cuerpo de interpretaciones, costumbres y decretos transmitidos por los sabios (“tradiciones de los padres”).
  • Creen en:
    • Resurrección de los muertos.
    • Ángeles y espíritus.
    • Vida después de la muerte con recompensa y castigo.

Después de la destrucción del Templo en el año 70 d. C., la corriente farisea es la que se transforma en judaísmo rabínico.

2.2. Saduceos

  • Grupo ligado a la aristocracia sacerdotal y a las familias de alto rango en Jerusalén, muy asociado al Templo y al sumo sacerdocio.
  • Tienen su auge en época hasmonea y herodiana: aparecen como aliados políticos de los gobernantes y, en muchos casos, como parte mayoritaria del Sanedrín (aunque esto varía por época).
  • Su rasgo doctrinal básico:
    • Rechazo de la Torá oral farisea; sólo reconocen la Torá escrita (los cinco libros de Moisés) como vinculante.
    • Niegan la resurrección de los muertos, la existencia de ángeles y espíritus, y no sostienen una escatología desarrollada de premio/castigo tras la muerte.

Tras la destrucción del Templo, desaparecen como grupo porque su poder e identidad estaban totalmente ligados al culto del Templo.

“La disputa entre fariseos y saduceos no fue por detalles, sino por quién tenía derecho a definir la voluntad de Dios.”


3. Ejes doctrinales de conflicto

3.1. Escritura vs. Tradición oral

Este fue probablemente el núcleo teórico de las peleas.

  • Fariseos: la revelación divina no se agota en la letra escrita; existe una interpretación autorizada transmitida oralmente, que regula cómo se aplica la Torá en la vida diaria.
    • Esta “Torá en la boca” será más tarde la base de la Mishná y el Talmud.
  • Saduceos:
    • Rechazan esa tradición oral farisea y sostienen que sólo la Torá escrita es vinculante.
    • Cualquier norma que no pueda sustentarse literalmente en la Torá de Moisés no tiene carácter obligatorio.

Consecuencia práctica:
Cada vez que fariseos imponían una norma basada en la tradición oral (por ejemplo, determinados requisitos de pureza, diezmos, reglas de Shabat, calendario), los saduceos podían considerarla ilegítima o incluso una “innovación”.

Este conflicto aparece reflejado en la Mishná, donde a veces se citan expresamente “palabras de los saduceos” en oposición a la halajá farisea.


3.2. Resurrección, ángeles y vida después de la muerte

El otro gran eje de conflicto, muy claro ya en Hechos 23:8:

“Los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel ni espíritu; pero los fariseos reconocen todas estas cosas.”

  • Fariseos:
    • Creen en la inmortalidad del alma, la resurrección corporal futura y un juicio de Dios que recompensa a justos y castiga a malvados en el “mundo venidero”.
    • Aceptan la existencia de ángeles, espíritus y un mundo espiritual activo en la historia.
  • Saduceos:
    • Niegan la resurrección y cualquier forma de vida post mortem desarrollada; para ellos, la retribución divina ocurre primordialmente en esta vida.
    • Niegan o minimizan la existencia de ángeles y espíritus, al menos tal como la entendían otros grupos judíos.

Esto no era una diferencia abstracta: condicionaba la predicación, la esperanza popular y la recepción del mensaje cristiano primitivo. Los saduceos se opusieron con fuerza a la predicación de los apóstoles sobre la resurrección de Jesús precisamente porque afirmaba aquello que ellos negaban.


3.3. Providencia, libre albedrío y destino

Josefo resume así, en líneas generales:

  • Los fariseos combinaban la idea de providencia divina con el libre albedrío: Dios gobierna el mundo, pero las decisiones humanas cuentan.
  • Los saduceos tendían a un enfoque más “liberal” en el sentido de que ponían más peso en el libre albedrío humano y menos en la intervención constante de Dios.

El enfrentamiento aquí es sobre cómo se entiende el gobierno de Dios sobre la historia y el sentido de las leyes: ¿son meros preceptos legales, o parte de un plan cósmico que culmina en resurrección y juicio?


4. Diferencias halájicas concretas y discusiones prácticas

La teología se traducía en pleitos jurídicos concretos. Algunos campos típicos de disputa:

4.1. Pureza ritual y Templo

  • Los saduceos, ligados al sacerdocio, defendían lecturas estrictamente literales de las leyes de pureza del Templo.
  • Los fariseos elaboraron un sistema complejo de pureza que se extendía desde el Templo a la mesa doméstica, elevando la vida diaria al nivel de servicio a Dios.

Ejemplo clásico (aludido en Qumrán y la Mishná Yad. 4:7):

  • Disputa sobre la transmisión de impureza a través de líquidos y corrientes de agua. La halajá rabínica posterior atribuye esta postura más “estricta” a los saduceos, mientras que los fariseos defendían otra interpretación.

4.2. Calendario, sacrificios y culto

  • Es probable que hubiera diferencias sobre el calendario (cuándo exactamente celebrar ciertas fiestas y qué método usar para determinar las fechas).
  • También sobre detalles de los sacrificios y el servicio sacerdotal: la posición saducea, muy sacerdotal, podía chocar con interpretaciones fariseas basadas en la tradición oral.

Esto generaba tensiones no sólo teóricas, sino sobre quién manda realmente en el Templo y qué grupo tiene autoridad para fijar el culto.

4.3. Derecho civil y penal

Al seguir solo la Torá escrita:

  • Los saduceos tendían a una aplicación más literal de la ley del talión (“ojo por ojo”), mientras que los fariseos la interpretaban en clave de compensación monetaria, apoyándose en tradición interpretativa.
  • En temas de matrimonio, levirato, herencias y testimonio legal, las interpretaciones también diferían, lo que afectaba juicios y sentencias concretas.

Mishná y Tosefta preservan varias polémicas presentadas como “los saduceos dicen…” y los sabios responden, lo que refleja una historia larga de pleitos jurídicos internos.

“El pueblo escuchaba a los fariseos; el Templo obedecía a los saduceos.”


5. Dimensión social y política del conflicto

Las peleas no eran sólo sobre ideas religiosas: eran también disputas de poder y clase social.

5.1. Base social

  • Saduceos:
    • Aristocracia sacerdotal, familias ricas, grandes propietarios, cercanos al poder político (Hasmoneos primero, luego Herodes y los procuradores romanos).
  • Fariseos:
    • Estrato de eruditos, escribas, maestros de la Ley, con base entre la gente común, comerciantes, artesanos, campesinos más observantes.
    • Menos poder económico directo, pero gran influencia moral y religiosa sobre el pueblo.

5.2. Relación con el poder político

Durante la dinastía hasmonea:

  • Bajo algunos reyes (como Juan Hircano y Alejandro Janeo), los saduceos gozaban de favor oficial, mientras que los fariseos podían ser perseguidos o marginados cuando criticaban al gobierno.
  • Con Salomé Alejandra, la balanza se inclina más hacia los fariseos, que obtienen gran influencia en el Sanedrín y en la política interna de Judea.

Bajo Herodes y los romanos:

  • El sumo sacerdocio seguía casi siempre en manos de familias de tendencia saducéa, lo que les aseguraba control del Templo y buena relación con Roma.
  • Los fariseos mantuvieron una postura más ambigua: no eran abiertamente revolucionarios en bloque, pero criticaban la corrupción y la colaboración excesiva con el poder extranjero. Su influencia crecía en las sinagogas y en la vida local.

5.3. Actitud ante el helenismo y Roma

  • Los saduceos eran vistos muchas veces como más abiertos a la cultura helenística, al lujo y la política de compromiso con el Imperio.
  • Los fariseos defendían una mayor separación y fidelidad a la Ley, resistiendo la helenización moral y religiosa (aunque no todos eran antimundos).

Esto alimentaba tensiones: para muchos judíos piadosos, los saduceos representaban a una élite acomodada y demasiado cercana a las potencias extranjeras, mientras que los fariseos aparecían como guardianes de la identidad religiosa.

“En el Sanedrín, a veces Dios parecía hablar con dos voces: la del sacerdote y la del maestro.”


6. Las peleas tal como aparecen en las fuentes

6.1. En el Nuevo Testamento

  1. Debate sobre la resurrección
    • Los saduceos interrogan a Jesús sobre el levirato y la resurrección (Mt 22, Mc 12, Lc 20), precisamente en el punto en que se oponían doctrinalmente a los fariseos.
    • Jesús responde usando textos de la Torá, lo que es significativo: discute con ellos en el terreno de la Escritura escrita, que era lo único que aceptaban.
  2. Hechos 23: Pablo y el Sanedrín
    • Pablo, sabiendo que el Sanedrín está dividido entre fariseos y saduceos, declara: “Yo soy fariseo, hijo de fariseos; por la esperanza de la resurrección de los muertos se me juzga hoy”.
    • Esto enciende una pelea interna entre ambos bandos, al punto de dividir completamente la asamblea.
  3. Reacción a la predicación de la resurrección
    • Hechos subraya que los saduceos se oponían especialmente a la predicación de la resurrección de Jesús, porque chocaba frontalmente con su doctrina.

6.2. En Josefo

Josefo describe a fariseos y saduceos no sólo como grupos religiosos, sino como “partidos” políticos que competían por influencia en la corte hasmonea y en la opinión del pueblo.

  • Fariseos:
    • Populares, vistos como más piadosos y cercanos al pueblo, aunque severos y exigentes.
  • Saduceos:
    • Duras élites, que mostraban poca condescendencia hacia la gente común y dependían del respaldo del poder.

Las peleas, según Josefo, incluían:

  • Disputas sobre nombramientos sacerdotales.
  • Conflictos sobre política fiscal y relación con los reinos vecinos y Roma.
  • Disputas sobre cómo gestionar crisis religiosas y políticas (por ejemplo, reacciones ante profetas, agitadores, etc.).

7. Naturaleza profunda de sus “peleas”

Si sintetizamos, las discusiones y peleas entre fariseos y saduceos en el Segundo Templo se daban simultáneamente en varios niveles:

  1. Nivel hermenéutico (quién interpreta la Torá)
    • Fariseos: la autoridad está en la cadena de sabios y su tradición oral.
    • Saduceos: la autoridad está en la letra escrita y en la institución sacerdotal.
  2. Nivel doctrinal–escatológico
    • Fariseos: resurrección, ángeles, mundo venidero, juicio final.
    • Saduceos: orientación más “terrenal” y legalista, sin escatología fuerte.
  3. Nivel social
    • Fariseos: clase media religiosa, maestros de la Ley, cercanos a la sinagoga y al pueblo.
    • Saduceos: élite sacerdotal y aristocrática, centrada en el Templo y el poder.
  4. Nivel político
    • Disputa por:
      • Influencia sobre el Sanedrín.
      • Control efectivo del Templo.
      • Definición de la política frente a potencias extranjeras.
  5. Nivel simbólico-religioso
    • Para muchos judíos, la pelea se traducía en:
      • ¿Quién representa de verdad la voluntad de Dios?
      • ¿El sacerdote aristócrata en el Templo o el sabio fariseo que enseña en la sinagoga y en la calle?

8. Destino final de cada grupo y resultado de la disputa

Con la destrucción del Templo en el año 70 d. C.:

  • Los saduceos pierden su razón de ser: sin Templo, sin sacrificios ni sumo sacerdocio en funciones, su poder se desmorona y desaparecen del mapa histórico como grupo organizado.
  • Los fariseos, en cambio, al tener su centro en la Torá y la tradición interpretativa, podían funcionar sin Templo.
    • Sus herederos, los rabinos, reconstruyen el judaísmo sobre:
      • La Torá escrita y oral.
      • La sinagoga.
      • La vida de mitzvot en la casa y la comunidad.

En este sentido, se puede decir que:

  • Las peleas fariseos–saduceos fueron, en el fondo, una lucha por el futuro del judaísmo después del Templo.
  • La corriente farisea es la que finalmente se impone y define la forma del judaísmo hasta hoy.

“Quien controla la interpretación de la Ley, controla el corazón del pueblo.”


9. Síntesis

Para tener en la cabeza un mapa rápido:

  1. Texto vs. Tradición
    • Fariseos: Torá escrita + Torá oral.
    • Saduceos: solo Torá escrita.
  2. Más allá de la muerte
    • Fariseos: resurrección, ángeles, espíritus, mundo venidero.
    • Saduceos: niegan resurrección, ángeles y espíritus; retribución, en lo esencial, en esta vida.
  3. Base social
    • Fariseos: movimiento de sabios, apoyo popular.
    • Saduceos: aristocracia sacerdotal, ligada al Templo y al poder.
  4. Política
    • Fariseos: influyen sobre el pueblo y en ocasiones sobre el Sanedrín, a veces en tensión con el poder.
    • Saduceos: aliados naturales de reyes hasmoneos, Herodes y Roma.
  5. Resultado histórico
    • Saduceos desaparecen con el Templo.
    • Fariseos dan origen al judaísmo rabínico.
Abel
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Abel Flores es un periodista e investigador especializado -por más de 20 años- en la intersección entre la historia sagrada y los misterios metafísicos. Su trabajo profundiza en la Mishná, la Biblia y la Kabalá, explorando los códigos, contextos y dimensiones ocultas que conectan la tradición bíblica y rabínica con la evolución espiritual y filosófica del mundo. Combina rigor académico con una mirada crítica y analítica, revelando los vínculos entre teología, religión, poder y conocimiento ancestral.
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