El tesoro perdido del Templo: el enigma del Rollo de Cobre de Qumran

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“El misterio no está en lo que aún no sabemos, sino en lo que creemos haber entendido.”Carl Jung

“La historia no guarda silencio; sólo espera ser leída correctamente.”Fernand Braudel

1) ¿Qué es y por qué importa?

El Rollo de Cobre es un manuscrito único entre los Rollos del Mar Muerto: no es de pergamino ni papiro, sino de cobre (aleado con ~1% de estaño), y no fue escrito con tinta sino grabado con punzón. Su contenido tampoco es literario ni doctrinal: lista, con estilo casi “inventarial”, 64 ubicaciones donde habría depósitos de oro, plata, vasos y otros objetos; 63 entradas describen tesoros y varias especifican profundidades en codos, medidas y a veces letras griegas marginales. Es, en suma, un inventario cifrado de tesoros del período del Segundo Templo, y un outlier lingüístico y material dentro del corpus de Qumrán.

2) Descubrimiento, apertura y estado de conservación

  • Hallazgo: lo encontraron arqueólogos (no beduinos) en la Cueva 3 de Qumrán, el 14 de marzo de 1952. Era un único rollo fragmentado en dos “rollos” por la corrosión, al fondo de la cueva. Se cataloga como 3Q15.
  • Apertura: por su fragilidad no podía desenrollarse. Por recomendación de J. M. Allegro, fue enviado al College of Technology de Manchester; el profesor H. Wright Baker lo seccionó cuidadosamente en 23 tiras (1955–56) para leerlo.
  • Exhibición actual: desde 2013 se expone en el Jordan Museum, Ammán (antes en el Jordan Archaeological Museum).

3) Materialidad y forma

  • Material: cobre con ~1% estaño; el cobre original está mayormente mineralizado, lo que volvió el soporte quebradizo. Longitud reconstruida del documento original: ~2,4 m, en 12 columnas; hoy conservado en 23 placas. El texto fue “impreso”/martillado, no escrito con tinta.
  • Rasgos gráficos: ortografía y ductus singulares, en parte por el soporte metálico; mezcla de rasgos formales y cursivos, con confusiones gráficas entre letras que dificultan la lectura y edición.

4) Lengua, estilo y rasgos textuales

  • Idioma: hebreo con rasgos propios del hebreo mishnaico temprano (no bíblico), con vocabulario atípico en el corpus de Qumrán; presencia de préstamos griegos y abreviaturas con letras griegas en márgenes de varias entradas.
  • Estructura de las entradas: (1) ubicación general, (2) localización específica con distancias/profundidades, (3) contenido y peso/medida (p. ej., talentos, minas, lingotes). Ejemplo clásico: “En la ruina del valle de Acor… cuarenta codos… diecisiete talentos de plata…”.
  • Paralelos formales: se han señalado similitudes con inventarios griegos (p. ej. templos), lo que refuerza la lectura como “inventario” más que texto literario.

5) Datación: rangos y criterios

Las dataciones paleográficas y contextuales varían entre c. 25–75 d.C. (Cross) y 70–135 d.C. (Albright). Parte de la bibliografía lo ubica “en torno al 70 d.C.”; otra línea (Puech) sugiere que debió depositarse antes de 68 d.C. si quedó detrás de ánforas ya puestas. En síntesis: fines del s. I d.C., en el entorno de la destrucción del Templo (70) o de la revuelta de Bar Kojba (132–135).

6) ¿Qué “tesoros” describe? Medidas y magnitudes

  • Número de ubicaciones: 64 (63 con metales preciosos). Varias mencionan también vasos de diezmo, vestiduras sacerdotales y hasta sitios con “otros rollos”. La última entrada alude a un “duplicado” con más detalles, hoy no hallado.
  • Magnitudes: algunas cifras son enormes (p. ej., 900 talentos de plata en una sola ubicación). Ojo: “talento” es una unidad antigua (≈ 34–36 kg aprox., dependiendo del sistema); las estimaciones modernas en “toneladas” varían y son controvertidas, justamente por las incertidumbres en unidades, lecturas y autenticidad del propio inventario.

7) ¿De quién y por qué se escondió?

Hipótesis principales:

  1. Tesoro del Templo de Jerusalén: inventario de depósitos ocultados ante el avance romano (66–70 d.C.), quizá por sacerdotes o personal del Templo; encaja con léxico cultual y magnitudes.
  2. Botín/post-70 o época Bar Kojba: acumulaciones “entre guerras” o durante la segunda revuelta; dataciones altas (70–135) favorecen esta lectura.
  3. Recurso sectario/local (Esenios/Qumrán): hoy minoritaria; la localización física en Cueva 3 no basta para atribuirlo a la comunidad esenia, y estilística y lingüísticamente no encaja bien con los textos sectarios.

Balance académico: muchos especialistas lo entienden como un inventario real (al menos en intención) conectado al ámbito templario, con redacción tardía respecto del resto del corpus de Qumrán; otros subrayan su valor quizá legendario y el carácter problemático de las cifras.

8) Búsquedas e intentos de hallazgo

Desde los años 50 se han propuesto correlaciones sitio-a-sitio (Valle de Acor, “pozos de sal”, “cámara del lavador”, “terrazas”, etc.), pero no se ha recuperado ningún tesoro verificable ligado indiscutiblemente a una entrada del Rollo de Cobre. La propia redacción asume que el lector conocería referencias hoy opacas, lo que hace extremadamente difícil “seguir el mapa”.

9) Problemas filológicos y de interpretación

  • Lecturas inciertas por corrosión, cortes y ductus irregular. Las ediciones iniciales (Allegro 1960; Milik 1962) se basaron en calcos y fotos difíciles; hubo re-fotografiado de alta precisión en 1988 y trabajos de conservación 1994–96 (EDF), que mejoraron la lectura, pero persisten dudas.
  • Léxico raro (técnico/constructivo y cultual) y hebraísmo mishnaico con préstamos griegos; existen estudios específicos del “hebreo del Rollo de Cobre” por su idiosincrasia.

10) Dónde verlo y ediciones

  • Pieza original: Jordan Museum, Ammán.
  • Facsímiles y fotos académicas: proyectos de la École Biblique y West Semitic Research Project (USC) ofrecen documentación y síntesis accesibles.
  • Apertura histórica: documentación técnica de H. W. Baker sobre el corte en Manchester (1956).
  • Síntesis recientes y datación: Biblical Archaeology Society (BAS) mantiene artículos actualizados sobre el estado del debate.

11) Qué debes saber

  • Es un inventario grabado en cobre, no un texto religioso; lista 64 depósitos con metales y objetos, medidos en unidades antiguas y con coordenadas crípticas.
  • Datación: fines del s. I d.C. (aprox. 25–100/135), con argumentos para ubicarlo cerca de 70 d.C. por paleografía y contexto.
  • Atribución: probablemente no es sectario-esenio; más bien se vincularía al ámbito templario o a contextos judaicos posteriores inmediatos.
  • No hay tesoro recuperado verificable ligado indudablemente a sus entradas; la lectura exacta y los pesos/cantidades siguen en discusión.
Abel
Abelhttps://lamishna.com
Abel Flores es un periodista e investigador especializado -por más de 20 años- en la intersección entre la historia sagrada y los misterios metafísicos. Su trabajo profundiza en la Mishná, la Biblia y la Kabalá, explorando los códigos, contextos y dimensiones ocultas que conectan la tradición bíblica y rabínica con la evolución espiritual y filosófica del mundo. Combina rigor académico con una mirada crítica y analítica, revelando los vínculos entre teología, religión, poder y conocimiento ancestral.
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