Primera aliyá
Génesis 6:9
Estas son las generaciones de Nóaj. Nóaj era un hombre justo, íntegro en sus generaciones; con Dios caminaba Nóaj.
6:10
Y Nóaj engendró tres hijos: Shem, Jam y Yéfet.
6:11
Y la tierra se corrompió delante de Dios, y la tierra se llenó de violencia (jamás — חמס).
6:12
Y Dios vio la tierra, y he aquí que estaba corrompida, pues toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.
6:13
Y Dios dijo a Nóaj: «El fin de toda carne ha llegado ante Mí, porque la tierra se ha llenado de violencia a causa de ellos; y he aquí que los destruiré junto con la tierra».
6:14
«Haz para ti un arca de madera de gófer; harás compartimentos en el arca y la cubrirás por dentro y por fuera con brea.
6:15
Y así la harás: trescientos codos será la longitud del arca, cincuenta codos su anchura y treinta codos su altura.
6:16
Harás un tzóhar (צֹהַר) para el arca, y la terminarás a un codo por arriba. Pondrás la entrada del arca a su lado; harás pisos inferior, segundo y tercero.
6:17
Y Yo, he aquí que traeré el Diluvio, aguas sobre la tierra, para destruir toda carne en la que haya espíritu de vida debajo de los cielos; todo lo que hay en la tierra perecerá.
6:18
Pero estableceré Mi pacto contigo; y entrarás en el arca tú, tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo.
6:19
Y de todo ser viviente, de toda carne, dos de cada especie introducirás en el arca para conservarlos vivos contigo; macho y hembra serán.
6:20
De las aves según su especie, de los animales según su especie y de todo reptil de la tierra según su especie, dos de cada uno vendrán a ti para conservarlos vivos.
6:21
Y tú, toma para ti de todo alimento que se come y recógelo contigo; y será alimento para ti y para ellos».
6:22
Y Nóaj hizo conforme a todo lo que Dios le había ordenado; así hizo.
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Segunda aliyá
Génesis 7:1
Y Adonai dijo a Nóaj: «Entra tú y toda tu casa en el arca, porque a ti he visto justo delante de Mí en esta generación.
7:2
De todo animal puro tomarás contigo siete pares, macho y hembra; y de los animales que no son puros, un par, macho y hembra.
7:3
También de las aves de los cielos, siete pares, macho y hembra, para conservar viva su descendencia sobre la faz de toda la tierra.
7:4
Porque dentro de siete días Yo haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y borraré de sobre la faz de la tierra todo ser existente que hice».
7:5
Y Nóaj hizo conforme a todo lo que Adonai le había ordenado.
7:6
Nóaj tenía seiscientos años cuando ocurrió el Diluvio de aguas sobre la tierra.
7:7
Y entró Nóaj, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, en el arca, a causa de las aguas del Diluvio.
7:8
De los animales puros, de los animales que no eran puros, de las aves y de todo lo que se arrastra sobre la tierra,
7:9
de dos en dos vinieron a Nóaj al arca, macho y hembra, tal como Dios había ordenado a Nóaj.
7:10
Y sucedió que, después de los siete días, las aguas del Diluvio vinieron sobre la tierra.
7:11
En el año seiscientos de la vida de Nóaj, en el segundo mes, a los diecisiete días del mes, en aquel mismo día fueron abiertas todas las fuentes del gran abismo y las compuertas de los cielos fueron abiertas.
7:12
Y hubo lluvia sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches.
7:13
En aquel mismo día entraron Nóaj, Shem, Jam y Yéfet, hijos de Nóaj; la mujer de Nóaj y las tres mujeres de sus hijos con ellos, en el arca.
7:14
Ellos, y todo animal según su especie, todo ganado según su especie, todo reptil que se arrastra sobre la tierra según su especie y toda ave según su especie, toda criatura alada.
7:15
Y vinieron a Nóaj al arca, de dos en dos, de toda carne en la que había espíritu de vida.
7:16
Y los que entraron, macho y hembra de toda carne entraron, tal como Dios le había ordenado. Y Adonai cerró tras él.
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Tercera aliyá
Génesis 7:17–8:14
Génesis 7:17
Y fue el Diluvio sobre la tierra durante cuarenta días; y las aguas aumentaron y alzaron el arca, y esta se elevó por encima de la tierra.
7:18
Y las aguas prevalecieron y aumentaron mucho sobre la tierra, y el arca se desplazaba sobre la superficie de las aguas.
7:19
Y las aguas prevalecieron muchísimo sobre la tierra, y fueron cubiertas todas las altas montañas que había debajo de todos los cielos.
7:20
Quince codos por encima prevalecieron las aguas, y las montañas quedaron cubiertas.
7:21
Y pereció toda carne que se movía sobre la tierra: aves, ganado, animales, todo ser que se arrastraba sobre la tierra y toda la humanidad.
7:22
Todo aquello que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, de todo lo que había en tierra seca, murió.
7:23
Y fue borrado todo ser existente que había sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta el ganado, los reptiles y las aves de los cielos; fueron borrados de la tierra. Solamente quedó Nóaj y los que estaban con él en el arca.
7:24
Y las aguas prevalecieron sobre la tierra ciento cincuenta días.
Génesis 8:1
Y Dios recordó a Nóaj, y a todos los animales y a todo el ganado que estaban con él en el arca; y Dios hizo pasar un viento sobre la tierra, y las aguas disminuyeron.
8:2
Y fueron cerradas las fuentes del abismo y las compuertas de los cielos, y fue detenida la lluvia de los cielos.
8:3
Y las aguas fueron retirándose de sobre la tierra continuamente; y al cabo de ciento cincuenta días las aguas habían disminuido.
8:4
Y reposó el arca en el séptimo mes, a los diecisiete días del mes, sobre las montañas de Ararat.
8:5
Y las aguas continuaron disminuyendo hasta el décimo mes. En el décimo mes, el primer día del mes, aparecieron las cimas de las montañas.
8:6
Y sucedió que, al cabo de cuarenta días, Nóaj abrió la ventana del arca que había hecho.
8:7
Y envió al cuervo, el cual salió, yendo y volviendo, hasta que se secaron las aguas de sobre la tierra.
8:8
Después envió de consigo a la paloma, para ver si las aguas habían disminuido de sobre la superficie de la tierra.
8:9
Pero la paloma no encontró lugar donde posar la planta de su pie, y volvió a él al arca, porque las aguas estaban todavía sobre la superficie de toda la tierra. Entonces extendió su mano, la tomó y la hizo entrar consigo en el arca.
8:10
Y esperó todavía otros siete días, y volvió a enviar la paloma fuera del arca.
8:11
Y la paloma volvió a él al atardecer, y he aquí que traía en su pico una hoja de olivo recién arrancada. Y Nóaj supo que las aguas habían disminuido de sobre la tierra.
8:12
Y esperó todavía otros siete días, y envió la paloma; y esta ya no volvió más a él.
8:13
Y sucedió que, en el año seiscientos uno, en el primer mes, el primer día del mes, las aguas se habían secado de sobre la tierra. Entonces Nóaj quitó la cubierta del arca, miró y he aquí que la superficie de la tierra estaba seca.
8:14
Y en el segundo mes, a los veintisiete días del mes, la tierra quedó completamente seca.
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Cuarta aliyá
Génesis 8:15–9:7
Génesis 8:15
Y Dios habló a Nóaj, diciendo:
8:16
«Sal del arca tú, tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos contigo.
8:17
Todo ser viviente que está contigo, de toda carne —aves, animales y todo reptil que se arrastra sobre la tierra— sácalos contigo; que proliferen sobre la tierra, sean fecundos y se multipliquen sobre la tierra».
8:18
Y salió Nóaj, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.
8:19
Todo animal, todo reptil y toda ave, todo lo que se mueve sobre la tierra, según sus familias, salieron del arca.
8:20
Y Nóaj construyó un altar para Adonai; tomó de todo animal puro y de toda ave pura, y ofreció ofrendas de elevación sobre el altar.
8:21
Y Adonai percibió el aroma agradable, y Adonai dijo en Su corazón: «No volveré a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la inclinación del corazón del hombre es mala desde su juventud; y no volveré a destruir a todo ser viviente como lo he hecho.
8:22
Mientras permanezca la tierra, siembra y cosecha, frío y calor, verano e invierno, día y noche no cesarán».
Génesis 9
Génesis 9:1
Y Dios bendijo a Nóaj y a sus hijos, y les dijo: «Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra.
9:2
El temor y el miedo de ustedes estarán sobre todo animal de la tierra, sobre toda ave de los cielos, sobre todo lo que se mueve sobre la tierra y sobre todos los peces del mar; en sus manos han sido entregados.
9:3
Todo ser que se mueve y vive les servirá de alimento; así como la vegetación verde, les he dado todo.
9:4
Pero carne con su vida, es decir, con su sangre, no comerán.
9:5
Y ciertamente demandaré la sangre de sus vidas: de mano de todo animal la demandaré, y de mano del hombre; de mano del hermano de cada hombre demandaré la vida del hombre.
9:6
El que derrame la sangre del hombre, por el hombre su sangre será derramada, porque a imagen de Dios hizo Él al hombre.
9:7
Y ustedes, sean fecundos y multiplíquense; proliferen abundantemente sobre la tierra y multiplíquense en ella».
Quinta aliyá
Génesis 9:8–17
Génesis 9:8
Y Dios habló a Nóaj y a sus hijos con él, diciendo:
9:9
«Y Yo, he aquí que establezco Mi pacto con ustedes y con su descendencia después de ustedes;
9:10
y con todo ser viviente que está con ustedes: las aves, los animales y toda bestia de la tierra con ustedes; con todos los que salieron del arca, con todo ser viviente de la tierra.
9:11
Y estableceré Mi pacto con ustedes: nunca más será exterminada toda carne por las aguas del Diluvio, y nunca más habrá un Diluvio para destruir la tierra».
9:12
Y Dios dijo: «Esta es la señal del pacto que establezco entre Yo y ustedes, y todo ser viviente que está con ustedes, para generaciones perpetuas:
9:13
Mi arco he puesto en las nubes, y será como señal del pacto entre Mí y la tierra.
9:14
Y sucederá que, cuando Yo haga aparecer nubes sobre la tierra, aparecerá el arco en las nubes.
9:15
Y recordaré Mi pacto que hay entre Mí y ustedes y todo ser viviente de toda carne; y las aguas nunca más se convertirán en Diluvio para destruir toda carne.
9:16
Y estará el arco en las nubes, y lo veré para recordar el pacto eterno entre Dios y todo ser viviente de toda carne que está sobre la tierra».
9:17
Y Dios dijo a Nóaj: «Esta es la señal del pacto que he establecido entre Mí y toda carne que está sobre la tierra».
Sexta aliyá
Génesis 9:18–10:32
Génesis 9:18
Y los hijos de Nóaj que salieron del arca fueron Shem, Jam y Yéfet; y Jam fue el padre de Canaán.
9:19
Estos tres fueron los hijos de Nóaj, y de ellos se pobló toda la tierra.
9:20
Y Nóaj comenzó a ser hombre de la tierra, y plantó una viña.
9:21
Y bebió del vino, se embriagó y quedó descubierto dentro de su tienda.
9:22
Y Jam, padre de Canaán, vio la desnudez de su padre y se lo contó a sus dos hermanos que estaban afuera.
9:23
Entonces Shem y Yéfet tomaron un manto, lo pusieron sobre los hombros de ambos, caminaron hacia atrás y cubrieron la desnudez de su padre; sus rostros estaban vueltos, y no vieron la desnudez de su padre.
9:24
Y Nóaj despertó de su vino y supo lo que su hijo menor le había hecho.
9:25
Y dijo: «Maldito sea Canaán; siervo de siervos será para sus hermanos».
9:26
Y dijo: «Bendito sea Adonai, Dios de Shem; y sea Canaán siervo de ellos.
9:27
Que Dios engrandezca a Yéfet, y habite en las tiendas de Shem; y sea Canaán siervo de ellos».
9:28
Y vivió Nóaj después del Diluvio trescientos cincuenta años.
9:29
Y fueron todos los días de Nóaj novecientos cincuenta años; y murió.
Génesis 10
Génesis 10:1
Estas son las generaciones de los hijos de Nóaj: Shem, Jam y Yéfet, a quienes les nacieron hijos después del Diluvio.
10:2
Los hijos de Yéfet: Gómer, Magog, Madai, Yaván, Túbal, Méshej y Tirás.
10:3
Los hijos de Gómer: Ashkenaz, Rifat y Togarmá.
10:4
Los hijos de Yaván: Elishá, Tarshish, Kitim y Dodanim.
10:5
De estos se separaron las regiones marítimas de las naciones en sus tierras, cada uno según su lengua, conforme a sus familias y sus naciones.
10:6
Los hijos de Jam: Kush, Mitzráyim, Put y Canaán.
10:7
Los hijos de Kush: Sevá, Javilá, Savtá, Raamá y Savtejá. Y los hijos de Raamá: Shevá y Dedán.
10:8
Y Kush engendró a Nimrod; él comenzó a ser poderoso en la tierra.
10:9
Fue poderoso cazador delante de Adonai; por eso se dice: «Como Nimrod, poderoso cazador delante de Adonai».
10:10
Y el comienzo de su reino fue Babel, Érej, Acad y Kalné, en la tierra de Shinar.
10:11
De aquella tierra salió hacia Ashur y edificó Nínive, Rejovot-Ir y Kálaj,
10:12
y Résen entre Nínive y Kálaj; aquella es la gran ciudad.
10:13
Y Mitzráyim engendró a Ludim, Anamim, Lehabim, Naftujim,
10:14
Patrusim y Kaslujim —de quienes procedieron los Pelishtim— y Kaftorim.
10:15
Y Canaán engendró a Tzidón, su primogénito, y a Jet;
10:16
y al Yevusí, al Emorí, al Guirgashí,
10:17
al Jiví, al Arkí, al Siní,
10:18
al Arvadí, al Tzemarí y al Jamatí. Después se dispersaron las familias de los cananeos.
10:19
Y fue el territorio de los cananeos desde Tzidón, en dirección a Guerar, hasta Gaza; y en dirección a Sodoma, Gomorra, Admá y Tzevoyim, hasta Lasha.
10:20
Estos son los hijos de Jam, según sus familias, sus lenguas, sus tierras y sus naciones.
10:21
También a Shem le nacieron hijos; él fue antepasado de todos los hijos de Éver y hermano de Yéfet, el mayor.
10:22
Los hijos de Shem: Elam, Ashur, Arpajshad, Lud y Aram.
10:23
Los hijos de Aram: Utz, Jul, Guéter y Mash.
10:24
Y Arpajshad engendró a Shélaj, y Shélaj engendró a Éver.
10:25
Y a Éver le nacieron dos hijos: el nombre de uno fue Péleg, porque en sus días fue dividida la tierra; y el nombre de su hermano fue Yoktán.
10:26
Y Yoktán engendró a Almodad, Shélef, Jatzarmávet, Yéraj,
10:27
Hadoram, Uzal, Diklá,
10:28
Oval, Avimael, Shevá,
10:29
Ofir, Javilá y Yovav; todos estos fueron hijos de Yoktán.
10:30
Y su lugar de residencia se extendía desde Meshá en dirección a Sefar, la montaña del oriente.
10:31
Estos son los hijos de Shem, según sus familias, sus lenguas, sus tierras y sus naciones.
10:32
Estas son las familias de los hijos de Nóaj, según sus generaciones y sus naciones; y de estos se dispersaron las naciones sobre la tierra después del Diluvio.
Séptima aliyá
Génesis 11:1–32
Génesis 11:1
Y toda la tierra tenía una sola lengua y unas mismas palabras.
11:2
Y sucedió que, al desplazarse desde el oriente, encontraron una llanura en la tierra de Shinar y se establecieron allí.
11:3
Y se dijeron unos a otros: «Vamos, hagamos ladrillos y cozámoslos al fuego». Y tuvieron ladrillo en lugar de piedra, y betún en lugar de argamasa.
11:4
Y dijeron: «Vamos, construyamos para nosotros una ciudad y una torre cuya cima llegue hasta los cielos, y hagámonos un nombre, para que no seamos dispersados sobre la faz de toda la tierra».
11:5
Y descendió Adonai para ver la ciudad y la torre que habían construido los hijos del hombre.
11:6
Y dijo Adonai: «He aquí, son un solo pueblo y todos tienen una sola lengua, y esto es lo que han comenzado a hacer. Ahora nada de lo que se propongan hacer les será impedido.
11:7
Vamos, descendamos y confundamos allí su lengua, para que ninguno entienda la lengua de su compañero».
11:8
Y Adonai los dispersó desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de construir la ciudad.
11:9
Por eso fue llamado su nombre Babel, porque allí Adonai confundió la lengua de toda la tierra, y desde allí Adonai los dispersó sobre la faz de toda la tierra.
11:10
Estas son las generaciones de Shem: Shem tenía cien años cuando engendró a Arpajshad, dos años después del Diluvio.
11:11
Y vivió Shem, después de engendrar a Arpajshad, quinientos años; y engendró hijos e hijas.
11:12
Y Arpajshad vivió treinta y cinco años y engendró a Shélaj.
11:13
Y vivió Arpajshad, después de engendrar a Shélaj, cuatrocientos tres años; y engendró hijos e hijas.
11:14
Y Shélaj vivió treinta años y engendró a Éver.
11:15
Y vivió Shélaj, después de engendrar a Éver, cuatrocientos tres años; y engendró hijos e hijas.
11:16
Y Éver vivió treinta y cuatro años y engendró a Péleg.
11:17
Y vivió Éver, después de engendrar a Péleg, cuatrocientos treinta años; y engendró hijos e hijas.
11:18
Y Péleg vivió treinta años y engendró a Reú.
11:19
Y vivió Péleg, después de engendrar a Reú, doscientos nueve años; y engendró hijos e hijas.
11:20
Y Reú vivió treinta y dos años y engendró a Serug.
11:21
Y vivió Reú, después de engendrar a Serug, doscientos siete años; y engendró hijos e hijas.
11:22
Y Serug vivió treinta años y engendró a Najor.
11:23
Y vivió Serug, después de engendrar a Najor, doscientos años; y engendró hijos e hijas.
11:24
Y Najor vivió veintinueve años y engendró a Téraj.
11:25
Y vivió Najor, después de engendrar a Téraj, ciento diecinueve años; y engendró hijos e hijas.
11:26
Y Téraj vivió setenta años y engendró a Avram, a Najor y a Harán.
11:27
Estas son las generaciones de Téraj: Téraj engendró a Avram, a Najor y a Harán; y Harán engendró a Lot.
11:28
Y murió Harán en presencia de Téraj, su padre, en la tierra de su nacimiento, en Ur de los caldeos.
11:29
Y Avram y Najor tomaron para sí mujeres. El nombre de la mujer de Avram era Sarai, y el nombre de la mujer de Najor era Milká, hija de Harán, padre de Milká y de Yiská.
11:30
Y Sarai era estéril; no tenía hijos.
11:31
Y Téraj tomó a Avram, su hijo; a Lot, hijo de Harán, hijo de su hijo; y a Sarai, su nuera, mujer de Avram, su hijo; y salieron juntos de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán. Y llegaron hasta Jarán y se establecieron allí.
11:32
Y fueron los días de Téraj doscientos cinco años; y murió Téraj en Jarán.
Maftir — Parashat Nóaj
Génesis 11:29–32
Génesis 11:29
Y Avram y Najor tomaron para sí mujeres. El nombre de la mujer de Avram era Sarai, y el nombre de la mujer de Najor era Milká, hija de Harán, padre de Milká y de Yiská.
11:30
Y Sarai era estéril; no tenía hijos.
11:31
Y Téraj tomó a Avram, su hijo; a Lot, hijo de Harán, hijo de su hijo; y a Sarai, su nuera, mujer de Avram, su hijo; y salieron juntos de Ur de los caldeos para ir a la tierra de Canaán. Y llegaron hasta Jarán y se establecieron allí.
11:32
Y fueron los días de Téraj doscientos cinco años; y murió Téraj en Jarán.
Haftará de la Parashat Noaj, según el rito sefardí
Isaías 54:1-10
1. «¡Canta, oh estéril, tú que no has dado a luz! Prorrumpe en canto y grita de alegría, tú que no has sufrido dolores de parto; porque más numerosos serán los hijos de la desolada que los hijos de la mujer casada», dice el Eterno.
2. «Ensancha el lugar de tu tienda; extiende las cortinas de tus moradas y no te limites. Alarga tus cuerdas y afirma tus estacas.
3. Porque hacia la derecha y hacia la izquierda te extenderás; tu descendencia heredará naciones y hará que vuelvan a ser habitadas las ciudades desoladas.
4. No temas, porque no serás avergonzada; no te sientas humillada, porque no serás deshonrada. Olvidarás la vergüenza de tu juventud y no recordarás más el oprobio de tu viudez.
5. Porque tu esposo es tu Hacedor; el Eterno de los Ejércitos es su nombre. Tu Redentor es el Santo de Israel; Dios de toda la tierra será llamado.
6. Porque como a una mujer abandonada y afligida de espíritu te llamó el Eterno; como a la esposa de la juventud que había sido rechazada», dice tu Dios.
7. «Por un breve instante te abandoné, pero con grandes misericordias te recogeré.
8. En un estallido de ira escondí mi rostro de ti por un instante; pero con bondad eterna tendré misericordia de ti», dice el Eterno, tu Redentor.
9. «Porque esto será para Mí como las aguas de Nóaj: así como juré que las aguas de Nóaj no volverían a pasar sobre la tierra, así he jurado que no volveré a airarme contra ti ni a reprenderte.
10. Aunque las montañas se aparten y las colinas sean removidas, mi bondad no se apartará de ti ni será removido mi pacto de paz», dice el Eterno, quien tiene misericordia de ti.
