Parashá 01 / Lectura de Bereshit (En el principio) / Génesis 1:1 hasta 6:8 (VIDEO + Audiolibro)

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Primera Lectura (aliyá 1)

Génesis 1:1–2:3

1:1 En el principio creó Elohim los cielos y la tierra.

1:2 La tierra estaba desordenada y vacía; había oscuridad sobre la superficie del abismo, y el espíritu de Elohim se cernía sobre la superficie de las aguas.

1:3 Elohim dijo: «Que haya luz». Y hubo luz.

1:4 Elohim vio que la luz era buena, y separó Elohim la luz de la oscuridad.

1:5 Elohim llamó a la luz «día» y a la oscuridad llamó «noche». Fue tarde y fue mañana: día uno.

1:6 Elohim dijo: «Que haya una expansión en medio de las aguas y que separe unas aguas de las otras».

1:7 Elohim hizo la expansión y separó las aguas que estaban debajo de la expansión de las aguas que estaban encima de la expansión. Y así fue.

1:8 Elohim llamó a la expansión «cielos». Fue tarde y fue mañana: segundo día.

1:9 Elohim dijo: «Que las aguas que están debajo de los cielos se reúnan en un solo lugar y que aparezca la tierra seca». Y así fue.

1:10 Elohim llamó a la tierra seca «tierra», y a la reunión de las aguas llamó «mares». Elohim vio que era bueno.

1:11 Elohim dijo: «Que la tierra produzca vegetación: plantas que den semilla y árboles frutales que produzcan fruto según su especie, cuya semilla esté en ellos, sobre la tierra». Y así fue.

1:12 La tierra produjo vegetación: plantas que dan semilla según su especie y árboles que producen fruto cuya semilla está en ellos, según su especie. Elohim vio que era bueno.

1:13 Fue tarde y fue mañana: tercer día.

1:14 Elohim dijo: «Que haya luminarias en la expansión de los cielos para separar el día de la noche. Que sirvan como señales para los tiempos señalados, para los días y para los años.

1:15 Que sean luminarias en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra». Y así fue.

1:16 Elohim hizo las dos grandes luminarias: la luminaria mayor para gobernar el día y la luminaria menor para gobernar la noche; también hizo las estrellas.

1:17 Elohim las colocó en la expansión de los cielos para alumbrar sobre la tierra,

1:18 para gobernar durante el día y durante la noche, y para separar la luz de la oscuridad. Elohim vio que era bueno.

1:19 Fue tarde y fue mañana: cuarto día.

1:20 Elohim dijo: «Que las aguas produzcan multitud de seres vivientes y que las aves vuelen sobre la tierra, a través de la expansión de los cielos».

1:21 Elohim creó los grandes seres marinos y todo ser viviente que se mueve, que las aguas produjeron abundantemente según sus especies, y toda ave alada según su especie. Elohim vio que era bueno.

1:22 Elohim los bendijo diciendo: «Sean fecundos, multiplíquense y llenen las aguas de los mares; y que las aves se multipliquen sobre la tierra».

1:23 Fue tarde y fue mañana: quinto día.

1:24 Elohim dijo: «Que la tierra produzca seres vivientes según sus especies: animales domésticos, criaturas que se arrastran y animales de la tierra según sus especies». Y así fue.

1:25 Elohim hizo los animales de la tierra según sus especies, los animales domésticos según sus especies y todas las criaturas que se arrastran sobre el suelo según sus especies. Elohim vio que era bueno.

1:26 Elohim dijo: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza. Que ejerza dominio sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos, sobre los animales domésticos, sobre toda la tierra y sobre toda criatura que se arrastra sobre la tierra».

1:27 Elohim creó al ser humano a su imagen; a imagen de Elohim lo creó; varón y mujer los creó.

1:28 Elohim los bendijo y les dijo: «Sean fecundos, multiplíquense, llenen la tierra y sométanla. Ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos y sobre todo ser viviente que se mueve sobre la tierra».

1:29 Elohim dijo: «Miren: les he dado toda planta que produce semilla sobre la superficie de toda la tierra, y todo árbol que tiene fruto con semilla. Les servirán como alimento.

1:30 A todo animal de la tierra, a toda ave de los cielos y a todo lo que se arrastra sobre la tierra y que posee aliento de vida, le he dado toda planta verde como alimento». Y así fue.

1:31 Elohim vio todo lo que había hecho, y ciertamente era muy bueno. Fue tarde y fue mañana: sexto día.

Génesis 2

2:1 Así fueron terminados los cielos, la tierra y todo su conjunto.

2:2 En el séptimo día Elohim concluyó la obra que había realizado, y en el séptimo día cesó de toda la obra que había hecho.

2:3 Elohim bendijo el séptimo día y lo santificó, porque en él cesó de toda la obra creadora que Elohim había realizado.

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Segunda Lectura (aliyá 2)

Génesis 2:4–2:19

2:4 Estas son las generaciones de los cielos y de la tierra cuando fueron creados, el día en que HaShem Elohim hizo la tierra y los cielos.

2:5 Aún no había sobre la tierra ningún arbusto del campo ni había brotado ninguna planta del campo, porque HaShem Elohim todavía no había hecho llover sobre la tierra y no había ser humano que trabajara el suelo.

2:6 Pero una corriente ascendía de la tierra y regaba toda la superficie del suelo.

2:7 Entonces HaShem Elohim formó al ser humano del polvo de la tierra, sopló en sus fosas nasales aliento de vida y el ser humano se convirtió en un ser viviente.

2:8 HaShem Elohim plantó un jardín en Edén, hacia el oriente, y puso allí al ser humano que había formado.

2:9 HaShem Elohim hizo brotar de la tierra todo árbol agradable a la vista y bueno para comer; también el árbol de la vida, en medio del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y del mal.

2:10 Un río salía de Edén para regar el jardín y, desde allí, se dividía formando cuatro brazos.

2:11 El nombre del primero era Pishón; este rodeaba toda la tierra de Javilá, donde había oro.

2:12 El oro de aquella tierra era bueno; allí también había bedelio y piedra de ónice.

2:13 El nombre del segundo río era Guijón; este rodeaba toda la tierra de Kush.

2:14 El nombre del tercer río era Jidékel; este corría al oriente de Ashur. Y el cuarto río era el Éufrates.

2:15 HaShem Elohim tomó al ser humano y lo colocó en el jardín de Edén para que lo trabajara y lo protegiera.

2:16 HaShem Elohim ordenó al ser humano diciendo: «De todo árbol del jardín podrás comer libremente.

2:17 Pero del árbol del conocimiento del bien y del mal no comerás, porque el día que comas de él ciertamente morirás».

2:18 HaShem Elohim dijo: «No es bueno que el ser humano esté solo; le haré una ayuda adecuada para él».

2:19 HaShem Elohim formó de la tierra todos los animales del campo y todas las aves de los cielos, y los llevó ante el ser humano para ver cómo los llamaría. El nombre que el ser humano diera a cada ser viviente, ese sería su nombre.

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Tercera Lectura (aliyá 3)

Génesis 2:20–3:21

2:20 El ser humano puso nombre a todos los animales domésticos, a las aves de los cielos y a todos los animales del campo; pero para el ser humano no se encontró una ayuda adecuada para él.

2:21 Entonces HaShem Elohim hizo caer un sueño profundo sobre el ser humano, y este se durmió. Tomó uno de sus costados y cerró la carne en su lugar.

2:22 Del costado que HaShem Elohim había tomado del ser humano formó una mujer y la llevó ante el ser humano.

2:23 El ser humano dijo: «Esta vez es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Será llamada mujer, porque del hombre fue tomada».

2:24 Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán una sola carne.

2:25 Ambos estaban desnudos, el hombre y su mujer, pero no sentían vergüenza.

Génesis 3

3:1 La serpiente era más astuta que todos los animales del campo que HaShem Elohim había hecho. Le dijo a la mujer: «¿Así que Elohim ha dicho que no coman de ningún árbol del jardín?».

3:2 La mujer respondió a la serpiente: «Podemos comer del fruto de los árboles del jardín.

3:3 Pero acerca del fruto del árbol que está en medio del jardín, Elohim dijo: “No coman de él ni lo toquen, para que no mueran”».

3:4 La serpiente dijo a la mujer: «Ciertamente no morirán.

3:5 Porque Elohim sabe que el día que coman de él se abrirán sus ojos y serán como Elohim, conocedores del bien y del mal».

3:6 La mujer vio que el árbol era bueno para comer, agradable a los ojos y deseable para adquirir sabiduría. Tomó de su fruto, comió y también dio a su marido, que estaba con ella, y él comió.

3:7 Entonces se abrieron los ojos de ambos y comprendieron que estaban desnudos. Cosieron hojas de higuera y se hicieron cinturones.

3:8 Oyeron la voz de HaShem Elohim, que se desplazaba por el jardín al viento del día. El hombre y su mujer se escondieron de la presencia de HaShem Elohim entre los árboles del jardín.

3:9 HaShem Elohim llamó al hombre y le preguntó: «¿Dónde estás?».

3:10 Él respondió: «Oí tu voz en el jardín y tuve miedo porque estaba desnudo; por eso me escondí».

3:11 Él le preguntó: «¿Quién te dijo que estabas desnudo? ¿Acaso comiste del árbol del cual te ordené que no comieras?».

3:12 El hombre respondió: «La mujer que pusiste conmigo me dio del árbol y comí».

3:13 HaShem Elohim preguntó a la mujer: «¿Qué es esto que has hecho?». La mujer respondió: «La serpiente me engañó y comí».

3:14 HaShem Elohim dijo a la serpiente: «Porque hiciste esto, maldita serás entre todos los animales domésticos y entre todos los animales del campo. Sobre tu vientre te desplazarás y polvo comerás todos los días de tu vida.

3:15 Pondré enemistad entre tú y la mujer, entre tu descendencia y su descendencia. Él te herirá la cabeza y tú le herirás el talón».

3:16 A la mujer le dijo: «Multiplicaré en gran manera tu dolor y tu embarazo; con dolor darás a luz hijos. Tu deseo será hacia tu marido y él ejercerá dominio sobre ti».

3:17 A Adam le dijo: «Porque escuchaste la voz de tu mujer y comiste del árbol acerca del cual te ordené diciendo: “No comerás de él”, maldita será la tierra por tu causa. Con sufrimiento comerás de ella todos los días de tu vida.

3:18 Espinos y cardos producirá para ti, y comerás las plantas del campo.

3:19 Con el sudor de tu rostro comerás pan hasta que regreses a la tierra, porque de ella fuiste tomado. Pues polvo eres y al polvo regresarás».

3:20 Adam llamó a su mujer Javá, porque ella sería la madre de todo ser viviente.

3:21 HaShem Elohim hizo para Adam y para su mujer vestimentas de piel y los vistió.

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Cuarta Lectura (Aliyá 4)

Génesis 3:22–4:18

3:22 HaShem Elohim dijo: «El ser humano ha llegado a ser como uno de nosotros, conocedor del bien y del mal. Ahora, no sea que extienda su mano, tome también del árbol de la vida, coma y viva para siempre».

3:23 Por eso HaShem Elohim lo expulsó del jardín de Edén, para que trabajara la tierra de la cual había sido tomado.

3:24 Expulsó al ser humano y colocó al oriente del jardín de Edén a los querubines y la espada de fuego que giraba continuamente, para custodiar el camino hacia el árbol de la vida.

Génesis 4

4:1 Adam conoció a Javá, su mujer. Ella concibió y dio a luz a Caín, y dijo: «He adquirido un hombre con la ayuda de HaShem».

4:2 Después dio a luz a su hermano Hével. Hével fue pastor de ovejas y Caín trabajaba la tierra.

4:3 Al cabo de un tiempo, Caín presentó a HaShem una ofrenda del fruto de la tierra.

4:4 También Hével presentó una ofrenda de los primogénitos de su rebaño y de sus partes más selectas. HaShem prestó atención a Hével y a su ofrenda.

4:5 Pero no prestó atención a Caín ni a su ofrenda. Caín se enfureció mucho y decayó su semblante.

4:6 HaShem preguntó a Caín: «¿Por qué estás enfurecido y por qué ha decaído tu semblante?

4:7 Si obras bien, ¿no serás aceptado? Pero si no obras bien, el pecado está agazapado a la puerta. Su deseo se dirige hacia ti, pero tú debes dominarlo».

4:8 Caín habló con su hermano Hével. Mientras estaban en el campo, Caín se levantó contra su hermano Hével y lo mató.

4:9 HaShem preguntó a Caín: «¿Dónde está Hével, tu hermano?». Él respondió: «No lo sé. ¿Acaso soy yo el guardián de mi hermano?».

4:10 Él dijo: «¿Qué has hecho? La voz de las sangres de tu hermano clama hacia mí desde la tierra.

4:11 Ahora, maldito eres de la tierra que abrió su boca para recibir de tu mano las sangres de tu hermano.

4:12 Cuando trabajes la tierra, esta no volverá a darte su fuerza. Errante y fugitivo serás sobre la tierra».

4:13 Caín dijo a HaShem: «Mi castigo es demasiado grande para soportarlo.

4:14 Hoy me expulsas de la superficie de la tierra y tendré que ocultarme de tu presencia. Seré errante y fugitivo sobre la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará».

4:15 HaShem le respondió: «Por tanto, cualquiera que mate a Caín será castigado siete veces». HaShem puso una señal sobre Caín para que no lo matara quien lo encontrara.

4:16 Caín salió de la presencia de HaShem y habitó en la tierra de Nod, al oriente de Edén.

4:17 Caín conoció a su mujer; ella concibió y dio a luz a Janoj. Caín construyó una ciudad y le puso el nombre de su hijo Janoj.

4:18 A Janoj le nació Irad; Irad engendró a Mejuyael; Mejuyael engendró a Metushael, y Metushael engendró a Lémej.

Quinta Lectura (Aliyá 5)

Génesis 4:19–4:22

4:19 Lémej tomó para sí dos mujeres: el nombre de una era Adá y el nombre de la otra era Tzilá.

4:20 Adá dio a luz a Yaval, quien fue el antepasado de los que habitan en tiendas y crían ganado.

4:21 El nombre de su hermano era Yuval, quien fue el antepasado de todos los que tocan el arpa y la flauta.

4:22 También Tzilá dio a luz a Tuval-Caín, forjador de toda herramienta de cobre y de hierro. La hermana de Tuval-Caín era Naamá.

Sexta Lectura (Aliyá 6)

Génesis 4:23–5:24

4:23 Lémej dijo a sus mujeres: «Adá y Tzilá, escuchen mi voz; mujeres de Lémej, presten atención a mis palabras. He matado a un hombre por herirme y a un joven por golpearme.

4:24 Si Caín será vengado siete veces, entonces Lémej lo será setenta y siete veces».

4:25 Adam conoció nuevamente a su mujer, y ella dio a luz un hijo y lo llamó Shet, porque dijo: «Elohim me ha concedido otra descendencia en lugar de Hével, a quien Caín mató».

4:26 También a Shet le nació un hijo, y lo llamó Enosh. En aquel tiempo se comenzó a invocar el nombre de HaShem.

Génesis 5

5:1 Este es el libro de las generaciones de Adam. El día en que Elohim creó al ser humano, lo hizo conforme a la semejanza de Elohim.

5:2 Varón y mujer los creó. Los bendijo y los llamó Adam el día en que fueron creados.

5:3 Adam vivió ciento treinta años y engendró un hijo conforme a su semejanza y según su imagen, y lo llamó Shet.

5:4 Después de engendrar a Shet, Adam vivió ochocientos años y engendró hijos e hijas.

5:5 Todos los días que Adam vivió fueron novecientos treinta años; y murió.

5:6 Shet vivió ciento cinco años y engendró a Enosh.

5:7 Después de engendrar a Enosh, Shet vivió ochocientos siete años y engendró hijos e hijas.

5:8 Todos los días de Shet fueron novecientos doce años; y murió.

5:9 Enosh vivió noventa años y engendró a Kenán.

5:10 Después de engendrar a Kenán, Enosh vivió ochocientos quince años y engendró hijos e hijas.

5:11 Todos los días de Enosh fueron novecientos cinco años; y murió.

5:12 Kenán vivió setenta años y engendró a Mahalalel.

5:13 Después de engendrar a Mahalalel, Kenán vivió ochocientos cuarenta años y engendró hijos e hijas.

5:14 Todos los días de Kenán fueron novecientos diez años; y murió.

5:15 Mahalalel vivió sesenta y cinco años y engendró a Yéred.

5:16 Después de engendrar a Yéred, Mahalalel vivió ochocientos treinta años y engendró hijos e hijas.

5:17 Todos los días de Mahalalel fueron ochocientos noventa y cinco años; y murió.

5:18 Yéred vivió ciento sesenta y dos años y engendró a Janoj.

5:19 Después de engendrar a Janoj, Yéred vivió ochocientos años y engendró hijos e hijas.

5:20 Todos los días de Yéred fueron novecientos sesenta y dos años; y murió.

5:21 Janoj vivió sesenta y cinco años y engendró a Metushélaj.

5:22 Después de engendrar a Metushélaj, Janoj caminó con Elohim durante trescientos años y engendró hijos e hijas.

5:23 Todos los días de Janoj fueron trescientos sesenta y cinco años.

5:24 Janoj caminó con Elohim; después desapareció, porque Elohim lo tomó.

Séptima Lectura (Aliyá 7)

Génesis 5:25–6:8

5:25 Metushélaj vivió ciento ochenta y siete años y engendró a Lémej.

5:26 Después de engendrar a Lémej, Metushélaj vivió setecientos ochenta y dos años y engendró hijos e hijas.

5:27 Todos los días de Metushélaj fueron novecientos sesenta y nueve años; y murió.

5:28 Lémej vivió ciento ochenta y dos años y engendró un hijo.

5:29 Lo llamó Nóaj, diciendo: «Este nos consolará de nuestro trabajo y del esfuerzo de nuestras manos, a causa de la tierra que HaShem maldijo».

5:30 Después de engendrar a Nóaj, Lémej vivió quinientos noventa y cinco años y engendró hijos e hijas.

5:31 Todos los días de Lémej fueron setecientos setenta y siete años; y murió.

5:32 Nóaj tenía quinientos años cuando engendró a Shem, Jam y Yéfet.

Génesis 6

6:1 Cuando los seres humanos comenzaron a multiplicarse sobre la superficie de la tierra y les nacieron hijas,

6:2 los hijos de Elohim vieron que las hijas de los seres humanos eran hermosas y tomaron para sí mujeres de entre todas las que escogieron.

6:3 HaShem dijo: «Mi espíritu no permanecerá en el ser humano para siempre, porque él también es carne. Sus días serán ciento veinte años».

6:4 Los nefilim estaban sobre la tierra en aquellos días y también después, cuando los hijos de Elohim se unieron a las hijas de los seres humanos y ellas les dieron hijos. Estos fueron los poderosos de la antigüedad, hombres de renombre.

6:5 HaShem vio que la maldad del ser humano era grande sobre la tierra y que toda inclinación de los pensamientos de su corazón era solamente mala todo el tiempo.

6:6 HaShem lamentó haber hecho al ser humano sobre la tierra y se entristeció en su corazón.

6:7 HaShem dijo: «Borraré de la superficie de la tierra al ser humano que he creado, desde el ser humano hasta los animales, las criaturas que se arrastran y las aves de los cielos, porque lamento haberlos hecho».

6:8 Pero Nóaj encontró gracia ante los ojos de HaShem.

Maftir de Bereshit (última aliyá)

Génesis 6:5–6:8

6:5 HaShem vio que la maldad del ser humano era grande sobre la tierra y que toda inclinación de los pensamientos de su corazón era solamente mala todo el tiempo.

6:6 HaShem lamentó haber hecho al ser humano sobre la tierra y se entristeció en su corazón.

6:7 HaShem dijo: «Borraré de la superficie de la tierra al ser humano que he creado, desde el ser humano hasta los animales, las criaturas que se arrastran y las aves de los cielos, porque lamento haberlos hecho».

6:8 Pero Nóaj encontró gracia ante los ojos de HaShem.

Después del Maftir se lee la Haftará. La siguiente aliyá nueva de la Torá sería la primera aliyá de la parashá Nóaj: Génesis 6:9–6:22.

Haftará de Bereshit

Isaías 42:5–21 — tradición sefardí

42:5 Así dice Dios, HaShem, quien creó los cielos y los extendió; quien desplegó la tierra y todo lo que de ella brota; quien da aliento al pueblo que habita sobre ella y espíritu a quienes caminan por ella:

42:6 «Yo, HaShem, te he llamado con justicia; sostendré tu mano, te protegeré y te estableceré como pacto para el pueblo y como luz para las naciones;

42:7 para abrir los ojos de los ciegos, sacar de la prisión a los cautivos y liberar de la cárcel a quienes habitan en oscuridad.

42:8 Yo soy HaShem; ese es mi nombre. No entregaré mi gloria a otro ni mi alabanza a los ídolos.

42:9 Las primeras cosas ya se han cumplido, y ahora anuncio cosas nuevas; antes de que comiencen a surgir, se las hago saber».

42:10 Canten a HaShem un cántico nuevo; proclamen su alabanza desde los confines de la tierra: quienes descienden al mar y todo cuanto lo llena, las islas y quienes habitan en ellas.

42:11 Que alcen la voz el desierto y sus ciudades, las aldeas donde habita Kedar. Que canten los habitantes de Sela y griten de alegría desde las cumbres de las montañas.

42:12 Que den gloria a HaShem y proclamen su alabanza en las islas.

42:13 HaShem saldrá como un guerrero; despertará su celo como un hombre de batalla. Alzará la voz, lanzará un grito de guerra y prevalecerá sobre sus enemigos.

42:14 «He guardado silencio durante mucho tiempo; permanecí callado y me contuve. Ahora gritaré como una mujer que da a luz; gemiré y jadearé al mismo tiempo.

42:15 Devastaré montañas y colinas, y secaré toda su vegetación. Convertiré los ríos en islas y secaré los estanques.

42:16 Conduciré a los ciegos por un camino que no conocían; los guiaré por senderos que desconocían. Convertiré delante de ellos la oscuridad en luz y los lugares escabrosos en terreno llano. Estas cosas haré por ellos y no los abandonaré.

42:17 Retrocederán y serán completamente avergonzados quienes confían en imágenes talladas y dicen a las imágenes fundidas: “Ustedes son nuestros dioses”.

42:18 Sordos, escuchen; ciegos, miren para que puedan ver.

42:19 ¿Quién es ciego sino mi siervo? ¿Quién es sordo como el mensajero que envío? ¿Quién es ciego como aquel que ha sido recompensado, y ciego como el siervo de HaShem?

42:20 Has visto muchas cosas, pero no las observas; tus oídos están abiertos, pero no escuchas.

42:21 HaShem deseó, por causa de su justicia, engrandecer la Torá y hacerla gloriosa».

Abel
Abelhttps://lamishna.com
Abel Flores es un periodista e investigador especializado -por más de 20 años- en la intersección entre la historia sagrada y los misterios metafísicos. Su trabajo profundiza en la Mishná, la Biblia y la Kabalá, explorando los códigos, contextos y dimensiones ocultas que conectan la tradición bíblica y rabínica con la evolución espiritual y filosófica del mundo. Combina rigor académico con una mirada crítica y analítica, revelando los vínculos entre teología, religión, poder y conocimiento ancestral.
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