La muerte de Moisés es uno de los episodios más profundos de la Torá. En Parashat Vezot Haberajá, el texto relata que Moshé murió en la tierra de Moav “al pi HaShem”, una expresión que habitualmente se traduce como “por mandato de HaShem”, pero que literalmente significa “por boca de HaShem”.
A partir de estas palabras, la tradición rabínica desarrolla el concepto de mitat neshiká, la “muerte por beso”: la idea de que HaShem recibió directamente el alma de Moshé mediante un beso divino.
“Y murió allí Moshé, siervo de HaShem, en la tierra de Moav, por boca de HaShem.”
—Devarim 34:5, traducción literal
Esta interpretación no implica necesariamente un beso corporal. En la teología judía tradicional, HaShem no posee cuerpo ni forma física. El beso expresa intimidad, unión y un tránsito en el que el alma regresa directamente a su Fuente.
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Vezot Haberajá: la última parashá de la Torá
La parashá comienza con las palabras:
וְזֹאת הַבְּרָכָה אֲשֶׁר בֵּרַךְ מֹשֶׁה אִישׁ הָאֱלֹהִים
Vezot haberajá asher beraj Moshé, ish haElohim…
“Y esta es la bendición con la cual Moshé, hombre de Dios, bendijo a los hijos de Israel antes de su muerte” (Devarim 33:1).
Vezot Haberajá significa “Y esta es la bendición”. La conjunción inicial ve, “y”, conecta la parashá con todo lo anterior. La bendición y la muerte de Moshé no constituyen un apéndice aislado, sino la culminación de su misión.
La parashá comprende Devarim 33:1–34:12 y desarrolla cuatro grandes momentos: HaShem se manifiesta desde Sinaí, Moshé bendice a las tribus de Israel, contempla la Tierra Prometida desde el monte Nevó y, finalmente, muere y es sepultado mientras Yehoshúa recibe el liderazgo.
Bendición y muerte en una misma parashá
Vezot Haberajá reúne dos realidades aparentemente opuestas: bendición y muerte. Sin embargo, los últimos momentos de Moshé no son presentados como una derrota.
Antes de morir, bendice al pueblo que condujo durante cuarenta años. Su despedida se convierte en transmisión de vida y futuro.
La enseñanza es significativa: una vida no se mide solamente por aquello que una persona consiguió, sino también por lo que fue capaz de transmitir a quienes continuarán después de ella.
¿Por qué Vezot Haberajá se lee en Simjat Torá?
Vezot Haberajá se lee en Simjat Torá, cuando concluye el ciclo de lectura de la Torá. Inmediatamente después comienza nuevamente Bereshit.
De esta manera, la muerte de Moshé no constituye la última palabra.
Moshé muere, pero la Torá continúa. El maestro desaparece, pero permanece su enseñanza. Una generación concluye su recorrido y otra recibe la responsabilidad de continuar.
El final se convierte así en un nuevo comienzo.
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“Al pi HaShem”: el hebreo como llave interpretativa
Devarim 34:5 constituye uno de los mejores ejemplos de la importancia del hebreo bíblico.
Muchas traducciones presentan עַל־פִּי ה׳ —al pi HaShem— como “por mandato de HaShem”, “según la palabra de HaShem” o “conforme al dicho de HaShem”.
Estas traducciones son legítimas porque al pi funciona idiomáticamente como “según”, “conforme a” o “por orden de”. Sin embargo, la expresión contiene también una imagen que desaparece en muchas traducciones.
Pi significa literalmente “boca de”.
Por tanto, al pi HaShem puede leerse literalmente como “por boca de HaShem”.
Peshat y derash
Esta expresión permite distinguir dos niveles fundamentales de interpretación.
El peshat corresponde al sentido contextual y directo. Desde esta perspectiva, al pi HaShem significa que Moshé murió por mandato o decreto de HaShem.
El derash, en cambio, descubre una dimensión adicional en la literalidad de las palabras: Moshé murió “por la boca de HaShem”, es decir, mediante el beso divino.
Ambos niveles pueden coexistir. La expresión comunica que Moshé murió cuando HaShem lo determinó y, al mismo tiempo, permite a los sabios interpretar que su alma fue recibida directamente por Él.
Mitat neshiká: la muerte mediante el beso divino
La palabra hebrea נְשִׁיקָה —neshiká— significa “beso”. De ella surge la expresión:
מִיתַת נְשִׁיקָה —mitat neshiká
“Muerte por beso”.
El beso simboliza cercanía, afecto y una comunicación que supera las palabras. Aplicado a la muerte del justo, representa una separación del alma sin violencia espiritual.
Esta imagen adquiere especial significado en la vida de Moshé. El hombre que mantuvo una relación excepcionalmente directa con HaShem termina su existencia terrenal dentro de esa misma cercanía.
Rashí y la muerte de Moisés mediante un beso
Al comentar las palabras al pi HaShem de Devarim 34:5, Rashí ofrece una explicación extraordinariamente breve:
בִּנְשִׁיקָה —bineshiká
“Mediante un beso”.
Rashí recoge aquí una tradición rabínica anterior.
El Talmud, en Bava Batra 17a, incluye a Moshé entre las personas cuya muerte estuvo relacionada con esta forma excepcional de partida. La expresión “por boca de HaShem” se convierte así en fundamento de la interpretación de la muerte de Moisés mediante el beso divino.
La enseñanza no pretende ofrecer una explicación médica de su fallecimiento. Expresa una categoría espiritual: el alma del justo es recibida directamente por HaShem.
Aharón y la muerte mediante el beso
La tradición relaciona la muerte de Moshé con la de su hermano Aharón.
Antes de morir, Moshé había contemplado la partida de Aharón en el monte Hor. Posteriormente, Devarim 32:50 le anuncia:
“Y muere en el monte al cual subes, y sé reunido con tu pueblo, como murió Aharón tu hermano”.
La comparación no se limita necesariamente al hecho de morir sobre una montaña. La tradición rabínica la relaciona también con la manera de morir: una partida bajo la presencia directa de HaShem.
El alma de Moshé según el midrash
El midrash desarrolla dramáticamente los últimos momentos de Moshé. Su alma no desea abandonar el cuerpo del hombre que había alcanzado una cercanía extraordinaria con HaShem.
Finalmente, HaShem recibe su alma mediante el beso.
Este relato debe comprenderse dentro del género midráshico. No se presenta simplemente como una crónica histórica, sino como una reflexión teológica sobre preguntas fundamentales: ¿cómo puede morir el mayor de los profetas? ¿Quién puede recibir su alma? ¿Representa su muerte un abandono o un encuentro?
La respuesta de la tradición es clara: ninguna fuerza inferior se apropia de Moshé. Su alma regresa directamente a HaShem.
Moshé quería continuar viviendo
La grandeza espiritual de Moshé no significa indiferencia ante la muerte.
En Devarim 3:23–27 suplica a HaShem que le permita cruzar el Jordán. El verbo vaetjanán expresa una súplica intensa.
La tradición amplifica estas plegarias y muestra a un Moshé profundamente unido a la vida, las mitzvot y su misión.
Desear vivir no constituye necesariamente falta de fe. Para Moshé, continuar viviendo significaba disponer de nuevas oportunidades para servir.
Merivá: justicia, responsabilidad y misericordia
La imposibilidad de entrar en la Tierra está relacionada con el episodio de las aguas de Merivá. La Torá vincula el decreto con no haber santificado suficientemente a HaShem ante el pueblo.
Los comentaristas han ofrecido distintas explicaciones sobre la naturaleza precisa de la falta de Moshé. Sin embargo, el relato subraya un principio fundamental: cuanto mayor es la responsabilidad de un líder, mayor es también la exigencia asociada a sus actos.
La cercanía con HaShem no elimina las consecuencias.
Pero las consecuencias tampoco significan abandono.
Moshé no entra en la Tierra Prometida y, al mismo tiempo, la tradición describe su muerte como un momento de máxima intimidad con HaShem.
Moshé contempla la Tierra Prometida
Antes de morir, Moshé sube al monte Nevó y contempla la Tierra.
La escena puede entenderse simultáneamente como consuelo, confirmación y límite. Moshé puede observar el cumplimiento de la promesa, aunque no será él quien conduzca personalmente al pueblo dentro de ella.
Su historia enseña así un principio fundamental del liderazgo: un líder no necesita protagonizar personalmente el cumplimiento de todo aquello que ayudó a construir.
Moshé prepara a Yehoshúa, transmite autoridad y permite que una nueva generación continúe la misión.
“Moshé, siervo de HaShem”
En el momento de su muerte, la Torá lo llama éved HaShem, “siervo de HaShem”.
No utiliza aquí los títulos de libertador, legislador, líder o hacedor de milagros.
“Siervo de HaShem” resume toda su existencia. Enfrentó a Paró porque fue enviado; condujo a Israel porque recibió esa misión; transmitió la Torá porque la recibió; y finalmente aceptó que la misión pertenecía a HaShem y no a su propia ambición.
Su grandeza estuvo precisamente en servir.
¿Qué significa espiritualmente el beso divino?
La expresión mitat neshiká no requiere imaginar un beso físico. El lenguaje bíblico y rabínico utiliza imágenes humanas para expresar realidades espirituales.
En este contexto, el beso representa:
- cercanía extraordinaria con HaShem;
- ausencia de violencia espiritual;
- recepción directa del alma;
- culminación de una vida de servicio;
- continuidad de la relación con HaShem más allá de la muerte.
La muerte de Moshé se convierte así en un retorno.
Bereshit describe a HaShem insuflando aliento de vida en el ser humano. Kohelet habla del espíritu que regresa a Dios, quien lo dio. La imagen del beso puede entenderse dentro de ese mismo movimiento: el aliento recibido vuelve finalmente a su Fuente.
“Boca a boca” en vida y “por boca de HaShem” al morir
Existe una correspondencia especialmente significativa entre la vida profética de Moshé y su muerte.
Bamidbar 12:8 declara que HaShem hablaba con él “boca a boca”. Devarim 34:10 afirma que HaShem lo conoció “cara a cara”.
Finalmente, Devarim 34:5 relata que murió “por boca de HaShem”.
La estructura es extraordinaria: Moshé recibe la Torá mediante la palabra, vive en diálogo con HaShem y entrega su alma mediante la imagen del beso.
La muerte de Moisés mediante el beso divino aparece así como la culminación simbólica de toda su biografía.
Mitat neshiká y devekut
Otro concepto relacionado es devekut, la adhesión o unión espiritual con HaShem.
No significa que el ser humano se convierta literalmente en Dios o pierda su identidad. Expresa una vida orientada hacia HaShem mediante la conciencia, el amor, la obediencia y la conducta.
Desde esta perspectiva, mitat neshiká puede comprenderse como la culminación de esa devekut. El alma de Moshé no es arrancada de una existencia distante de HaShem, sino que pasa de una forma de cercanía a otra.
¿Quién escribió la muerte de Moshé?
Devarim 34 plantea una conocida cuestión: si Moshé escribió la Torá, ¿cómo pudo escribir las palabras que narran su propia muerte?
Bava Batra 15a conserva diferentes respuestas rabínicas. Una atribuye los últimos ocho versículos a Yehoshúa. Otra sostiene que HaShem dictó y Moshé escribió la narración de su propia muerte “con lágrimas”.
La discusión muestra que los sabios reconocieron abiertamente la dificultad textual y preservaron diferentes respuestas interpretativas.
¿Por qué nadie conoce la tumba de Moisés?
Devarim 34:6 afirma que nadie conoce la sepultura de Moshé.
El anonimato del lugar impide que su tumba se convierta en el centro de su legado. El hombre que combatió la idolatría no deja un santuario funerario identificable.
Su presencia permanece principalmente en la Torá que transmitió.
La tradición también interpreta que HaShem mismo enterró a Moshé. Sotá 14a convierte esta imagen en una enseñanza ética: así como HaShem realiza actos de bondad, el ser humano debe imitar esos caminos mediante acciones concretas de compasión.
La muerte de Moshé: ¿fracaso o culminación?
Moshé condujo a Israel durante décadas y, sin embargo, murió sin entrar en la Tierra Prometida.
Desde una perspectiva superficial, esto podría parecer un fracaso. Pero su misión no consistía simplemente en disfrutar personalmente del destino final.
Su tarea fue liberar a Israel de Egipto, conducirlo hasta Sinaí, transmitir la Torá, formar al pueblo, preparar una nueva generación y entregar el liderazgo a Yehoshúa.
La grandeza de un líder no depende de que pueda contemplar personalmente todos los frutos de su obra.
El beso divino no elimina el juicio
La tradición sobre la muerte mediante el beso no significa que los actos de Moshé carecieran de consecuencias.
No entra en la Tierra. Acepta el decreto. Muere fuera de ella.
Pero también es recibido con amor.
La justicia y la cercanía divina aparecen juntas. La disciplina no significa necesariamente rechazo, del mismo modo que el amor no elimina la responsabilidad.
Cómo estudiar Vezot Haberajá y la muerte de Moshé
Este episodio muestra la importancia de diferenciar tres niveles de lectura.
Primero está el texto bíblico, que declara que Moshé murió al pi HaShem.
Después aparece la interpretación rabínica, que lee la expresión “por boca de HaShem” como una referencia a la muerte mediante un beso.
Finalmente, la elaboración midráshica y mística desarrolla la imagen mediante relatos sobre el alma de Moshé, su resistencia a partir y su unión final con HaShem.
Distinguir estos niveles no debilita la tradición. Permite comprender cómo una expresión breve de la Torá generó siglos de interpretación.
También demuestra por qué el estudio del hebreo resulta tan valioso. Sin conocer al pi HaShem, el lector puede entender correctamente “por mandato de HaShem”, pero pierde la construcción lingüística sobre la que los sabios edificaron la imagen del beso.
Conclusión: la muerte de Moisés como retorno a HaShem
La muerte de Moshé es dolorosa porque la Torá no ofrece a sus grandes personajes finales artificialmente perfectos.
Moshé no recibe todo lo que desea. No entra en la Tierra Prometida y no puede evitar su propia muerte.
Pero tampoco muere abandonado.
La tradición escucha en al pi HaShem algo más que una orden. Escucha proximidad. El hombre cuya vida estuvo dedicada a recibir y transmitir la palabra de HaShem termina su existencia “por Su boca”.
El beso divino resume así toda su vida: fue llamado por HaShem, dialogó con HaShem, intercedió ante Él, recibió la Torá, enseñó al pueblo y finalmente regresó a su Fuente.
Su muerte también demuestra que la espiritualidad no exige despreciar la vida. Moshé suplicó continuar viviendo. Cuando comprendió que el decreto no cambiaría, dedicó sus últimos días a enseñar, bendecir y preparar a su sucesor.
Ese es uno de los grandes mensajes de Vezot Haberajá y la muerte de Moisés mediante el beso divino: prepararse para el final no significa abandonar la vida, sino utilizarla hasta el último momento para enseñar, bendecir y transmitir.
La Torá termina afirmando que nunca surgió en Israel otro profeta como Moshé. Sin embargo, en Simjat Torá, después de leer su muerte, la comunidad vuelve inmediatamente a Bereshit.
Moshé muere, pero la Torá vuelve a comenzar.
El maestro desaparece, pero su enseñanza continúa.
Y quizá allí se encuentra uno de los mayores homenajes a Moshé: no buscar su sepultura, sino continuar estudiando la Torá que transmitió.
